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martes, 5 junio 2007
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Mario Marcel: El “niño mateo” de las platas públicas

 

De bajo perfil y más técnico que político, el influyente director de Presupuesto parece el opuesto de su amigo Nicolás Eyzaguirre. Este economista de origen catalán que escogió el cómic para luchar contra Pinochet, fue un actor clave en las políticas de Hacienda del gobierno de Lagos.

La noche del domingo 15 de enero, un personaje flaco, de anteojos y vestido con una sencilla polera, paseaba distraído entre los cientos de periodistas, políticos y funcionarios de gobierno que celebraban el triunfo de Michelle Bachelet en el Hotel San Francisco. Sólo los más entendidos sabían que ese hombre ejercía el cargo clave de director de Presupuesto y que en ese momento se perfilaba como el ministro de Hacienda de la Presidenta electa, en dura lucha con Andrés Velasco. Pese a ello, Mario Marcel Cullell (46 años) no aceptó la invitación al salón VIP del hotel, donde estaban los más conspicuos bacheletistas, y prefirió quedarse en el lobby. Más tarde, junto a su señora, Ana María Olivares, y sus tres hijos, partió a tocar bocinas y flamear banderas a la Plaza Ñuñoa, algo parecido a lo que hizo en enero de 2000, cuando en vez de seguir los cómputos en el Hotel Carrera, celebró el triunfo de Ricardo Lagos en la Plaza de la Constitución.

Si bien cultiva el bajo perfil, desde el momento en que Bachelet fue nombrada como ministra de Salud, Marcel había ido estrechado los lazos con la Presidenta electa, lo que le permitió hacer un aporte sustancial al programa de la entonces candidata. “Su propuesta en el área de reforma de la previsión social –uno de los desafíos más importantes de Bachelet– fue incluida íntegramente en el programa”, cuenta un dirigente del PS.

Marcel evita toda figuración pública y cualquier contacto con la prensa que pueda molestar a una Bachelet muy sensible ante cualquier cosa que suene a “autopromoción”. Por eso, participó desde un discreto segundo plano en la presentación de las 36 medidas para los primeros cien días de gobierno. Para algunos esto fue una comprobación de los fuertes lazos con la entonces candidata, aunque algunos medios lo interpretaron como “la mejor muestra de que el Ejecutivo está interviniendo abiertamente en la contienda electoral”.

Mario Marcel en un viaje familiar a brasil, con su señora ana María Olivares y sus tres hijos.

Si bien luego del triunfo de Bachelet, según cuenta un miembro de círculo cercano de la Presidenta electa, Marcel nunca se reunió personalmente con ella hasta el anuncio del gabinete, sí la llamó para felicitarla por su victoria y, en otra ocasión, para aclararle que él no tenía nada que ver con el titular del diario “Siete” del viernes 20 en el que se aseguraba que Marcel sería el próximo ministro de Hacienda.

 

El mito de Washington

Aunque Mario Marcel había trabajado con Bachelet cuando ella era asesora del subsecretario de Salud y él tenía un cargo menor en la Dirección de Presupuesto, los lazos se empezaron a estrechar cuando coincidieron en Washington DC en 1998. Michelle estudiaba una especialización en Defensa, mientras que Marcel era director del BID. Quien también estuvo con ellos en la capital norteamericana fue Nicolás Eyzaguirre.

No obstante la “leyenda” de que fue entonces cuando se forjó la amistad entre los tres, la verdad es que los lazos entre estos economistas y la próxima Presidenta eran más bien esporádicos y sociales; el acercamiento con ella se produjo cuando se convirtió en ministra de Salud. Sin embargo, entre Eyzaguirre y Marcel sí se creó un cercanía que les ha ayudado a trabajar coordinadamente estos seis años, e incluso las señoras de ambos son muy amigas.

Tanto en el gobierno como en el Parlamento destacan la sintonía entre ambos –se dice que fue Marcel quien ideó y convenció a Eyzaguirre de la conveniencia de implementar la regla del “superávit estructural”, la que asegura la reserva del uno por ciento de los excedentes públicos para enfrentar una eventual recesión económica-, pero fuentes gubernamentales confidencian que, especialmente en el último tiempo, se han producidos “roces” y “descoordinaciones”. “Esto pasa porque Eyzaguirre sabe que su poder ya va en declinación”, cuenta un socialista con oficina en La Moneda.

En las comisiones de Hacienda de la Cámara de Diputados y del Senado los parlamentarios de todos los partidos alaban las condiciones técnicas y el estilo de trabajo de Marcel. “Eyzaguirre es muy soberbio, poco dúctil y autoritario: es muy odioso y de trato difícil. Marcel, en cambio, es todo lo contrario: muy prudente, caballero, ponderado y sabe escuchar y llegar a acuerdos. Su único defecto es ser socialista”, afirma el diputado UDI Julio Dittborn.

Pese a que tanto en el gobierno como en el Parlamento destacan la sintonía entre Marcel e Eyzaguirre, fuentes gubernamentales confidencian que, especialmente en el último tiempo, se han producidos “roces” y “descoordinaciones” entre ambos. “Esto pasa porque Eyzaguirre sabe que su poder ya va en declinación”, cuenta un socialista con oficina en La Moneda.

El diputado y dos veces presidente de la comisión de Hacienda Pablo Lorenzini, también destaca las cualidades del actual director de Presupuesto: “Su gran plus es que conoce a los parlamentarios y sabe cómo funciona el Estado. Además, al ser menos ‘glamoroso’, menos político y no tener un ego tan grande, Marcel tiene la capacidad para reconocer el mérito de otros y ser más directo para negociar”.

El diputado Lorenzini reconoce que muchos parlamentarios ven en Marcel a un férreo guardián de las platas públicas. “Si a Aninat se le decía ‘na ni na’, a Marcel se le conoce como ‘na ni na, ni hoy na ni mañana na’”, agrega con humor el diputado DC.

Los parlamentarios más cercanos a Marcel son el diputado Carlos Montes y los senadores socialistas Jaime Gazmuri y el electo Camilo Escalona. Con este último lo une un lazo especial, ya que cuando el entonces diputado quiso presidir la comisión de Hacienda de la Cámara, pese a no tener estudios formales de economía, Marcel fue quien le “enseñó” sobre el tema y lo ha seguido asesorando.

“A diferencia de Nicolás, que es más histriónico y vistoso. Mario es menos locuaz y más sereno. Sin embargo, se equivocan quienes dicen que le falta manejo político, ya que para tener éxito como director de Prepuesto hay que saber hacer política, llegar a acuerdos y solucionar conflictos”, afirma Escalona.

Contactos como ése le han ayudado bastante, ya que ha cultivado un perfil más técnico que político. Primero trabajó en Cieplan, la cuna de los economistas de la Concertación y donde estrechó lazos con Alejandro Foxley, Ricardo Ffrench-Davis, Nicolás Flaño y René Cortázar y, en 1990, en el Ministerio de Hacienda. Dos años después pasó a la Dirección de Presupuesto, de la que fue director por sólo tres meses en 1996, cuando el entonces titular, José Pablo Arrellano, se convirtió en ministro de Educación. Ahí vivió una gran desilusión, pues Eduardo Frei designó en el cargo a Joaquín Vial y Marcel vio frustrada su intención de ser ratificado. Así, tuvo que esperar tres años para ser nombrado oficialmente en ese cargo, esta vez en el gobierno de Lagos.

El león subversivo

En su juventud el actual director de Presupuesto canalizó su oposición al gobierno militar a través de la publicación de una revista clandestina con sus compañeros de la Escuela de Economía de la Universidad de Chile. Se llamaba “El Pasquín” y ahí él diagramaba, escribía cuentos y análisis políticos y dada rienda sueltas a una de sus pasiones: el dibujo. Una de las secciones más leídas de “El Pasquín” era un cómic de sátira política protagonizado por un león que era dibujado por el entonces estudiante que, gracias a su fama de excelente alumno, era tentado por las juventudes de los partidos de izquierda para que integrara sus filas. Marcel, sin embargo, se mantuvo como independiente, aunque luego se sumó a la Convergencia Socialista, grupo desde el que se empezaría a gestar la reunificación del PS años después.

Sus compañeros de escuela recuerdan que para protestar por la intervención militar en la universidad, no aceptó el premio al mejor alumno de su generación. Si bien siguió militando en el PS, no adhirió a ninguna tendencia interna, lo que ayudó a que, cuando su nombre fue propuesto como titular de Hacienda, no generara anticuerpos en su partido.

Terminada la universidad partió a estudiar economía a Cambridge, siendo el gran orgullo familiar, ya que fue el primer miembro de su familia que tuvo estudios universitarios. Su padre sólo había terminado cuarto medio y luego formó una pequeña empresa de artefactos eléctricos y su madre, una catalana que llegó en barco a Chile un 18 de septiembre junto a su padre republicano que venía arrancado de la Guerra Civil Española, no terminó el colegio, pues debió comenzar a trabajar desde muy joven.

Con su hijo Jordi en una visita a cataluña, la tierra de sus ancestros.

Por eso, uno de los momentos más especiales de Marcel fue cuando viajó solo con su hijo Jordi a Barcelona para celebrar sus 15 años y mostrarle sus raíces, de las que él siempre se ha sentido muy cercano. Marcel incluso habla catalán y ahora está aprendiendo a cocinar comida española. A este hijo es al que va a dejar todos los días al Colegio Saint George, para después pasar al gimnasio Balthus.

La práctica de hacer viajes solo con sus hijos también la tiene con sus dos gemelas, Bethania y Valentina, una estudiante de piano y la otra, de sicología. A ambas les ha traspasado su pasión por la música –tiene una colección de cientos de CDs de jazz, blues y rock argentino– y por el dibujo, ya que cuando tiene tiempo pinta acuarelas. Otra de sus aficiones es la lectura, especialmente la literatura inglesa. Su autor favorito es Ian Mc Ewan.

Pese a ser un hombre reservado y de pocos amigos públicos, entre sus cercanos están el ex director de CORFO y yerno de Lagos, Gonzalo Rivas; la vicepresidenta del Comité de Inversiones Extranjeras, Karen Poniachik, y el ex ministro Enrique Correa. De niño, este ex alumno del Instituto Nacional era vecino del director de Oceana, Marcel Claude, y en el barrio era notorio el contraste entre el siempre compuesto “Marito” y el ya entonces rebelde futuro economista anti globalización.

Juan Cristóbal Villalobos

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