17

nuevos articulos

viernes, 16 junio 2017
Publicado por

Marta Larraechea de Frei: “No estamos en un paraíso de rosas, pero tampoco en el suelo”

La ex Primera Dama analiza el actual momento político y observa con preocupación el clima de odiosidad que invade las redes sociales, tribuna en la que participa activamente y desde donde saca su voz crítica.

Por: Catalina Plaza S. / Fotos: Bárbara San Martín S.

Cuando Eduardo era Presidente, la Dra. Cordero tenía un programa donde me ridiculizaba y denostaba en forma permanente, y yo, calladita”. “Vamos Hillary, que el payaso ordinario no te gane, resiste ante sus groserías”. “Excelente mi candidata!!! Estilo no confrontacional, eso le hace bien a Chile”…

Basta leer algunas de las ideas que expresa en Twitter a través de @martalarra2011 para darse cuenta de que Marta Larraechea está en todos los flancos. La ex Primera Dama opina, con la espontaneidad que la caracteriza, de política, actualidad e incluso de fútbol. Es justamente esa soltura la que en más de una oportunidad la ha llevado a estar en el centro de la polémica. A ella no le importa, toda la vida ha sido igual, y esa energía es lo que la convierte en una voz que siempre está autorizada para analizar la contingencia, aun cuando afirme estar retirada de la vida política. “Mis hijas me dicen que soy como mono con navaja”, acota con humor sobre sus comentarios en las redes sociales. “En Facebook soy como una especie de voyerista, porque tengo una cuenta, pero nunca escribo nada”, agrega.

Muy conectada con la tecnología, se propuso no quedar atrás en el tema “cuando empezaron a salir todos los ‘i’: el iPhone, el iPad, iPod… Soy bien autodidacta, y algunos yernos me han dado una mano en algunos casos. Me manejo en el computador, con mi teléfono, y fíjate que trato de hacerlo bien”, sostiene.

Este es un año importante para “la Martita”, como todos los que la conocen la llaman con cariño. Cumple 50 años de matrimonio con el ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle y planea viajar con toda su familia para celebrar. Prefiere mantener el destino en reserva, aunque sí devela la que cree es la clave del éxito de su relación. “De repente soy medio esotérica y pienso que nosotros estábamos predestinados. Hemos tenido una vida muy buena, con penas, porque perdí muchas guaguas. Si me preguntas si alguna vez me cambié de pieza… ni siquiera cuando he estado enferma. Con Eduardo somos muy buenos compañeros y nos hemos seguido en todas las aventuras de la vida que se nos han ocurrido. Somos amigos, nos queremos, nos respetamos, somos súper partners y ahora que estamos solos lo pasamos regio”, confidencia. Se la ve feliz en esta etapa de la vida y con ganas de liberarse en ciertos asuntos, sigue con la idea de hacerse un tatuaje y, ¿por qué no?, fumarse un pito de marihuana, ideas que le dan vuelta hace algún tiempo.

–Usted tiene mucho sentido del humor. ¿Qué piensa de toda la polémica que han despertado las rutinas de Yerko Puchento y que incluso llevaron a Cecilia Pérez a presentar una denuncia ante el Consejo Nacional de Televisión?

–Creo que todo ha cambiado. No soy como esas viejas que dicen que todo tiempo pasado fue mejor, pero la revolución de Twitter, de las redes sociales y todo este cuento, ha hecho que una cantidad de gente que nunca ha tenido voz –no estoy hablando del humorista– y que hoy está triste, amargada, resentida y que le carga todo el mundo, desparrame esa ira en las redes sociales. En Internet, si te metes a cualquier noticia, ya sea religiosa, política o de espectáculos, vas a ver que el 90 por ciento de los comentarios se trata de sacarle la mugre, reírse o denostar al diario que puso la noticia o a la persona que aparece. No entiendo cómo hay tanta rabia. A todos los políticos los han encasillado, pero ahora es todo: si es un juicio, si es una niñita que está metida en un reality, si es una orquesta, lo que sea. Eso me preocupa.

–¿La han insultado a través de las redes sociales?

–Cuando tuiteo no me ponen cosas ofensivas, me ponen cosas como “vieja fea, qué está opinando”, “saliste del sarcófago”… Una vez un señor me escribió diciendo que todos mis yernos estaban en puestos públicos y le dije que me mandara el nombre y el cargo para saber dónde estaban. Nunca más supe de él. Cuando ganó Piñera, alguien me puso que Eduardo había dicho que le iba a hacer la vida imposible. Como conozco a mi marido, le pedí que me dijera dónde lo había leído y no pasó nada.

–A diferencia de Cecilia Pérez, ¿usted se hubiera quedado callada ante lo dicho por Yerko Puchento?

–Sí. De hecho me he quedado callada toda la vida. Es complicado. Ella tiene el derecho absoluto de sentirse mal, de hacer un juicio, pero si se hubiera quedado callada, habría llegado hasta ahí no más.

–¿Le afectaban mucho las críticas cuando era Primera Dama?

–Al principio pensaba: “Pucha, por qué les dio conmigo”. Pero después me di cuenta de que no sacas nada. Uno tiene que mentalizarse y aceptar que cuando eres una persona pública va a existir gente que te va a adorar más de lo debido y otra que te va a odiar, y eso es para todos por igual.

–Hoy nadie se salva de las acusaciones.

–A todos se les acusa. Yo bendigo el día en que Eduardo, antes de ser candidato a senador, vendió la empresa y se desligó. Es la única forma en que puedes estar completamente libre.

–¿Cree que en la actualidad hay un clima tenso y de odiosidad que trasciende las redes sociales?

–La gente ha traspasado esto de lo que estábamos hablando a actos físicos, como lo que le hicieron a Felipe Kast o a Ricardo Lagos, cuando estaba de candidato y le gritaban. Eso antes no existía. Imagínate, cuántas campañas hice con mi marido. Los escoltas están espantados de las cosas que están pasando ahora. Felipe Kast es bien intencionado, está haciendo su campaña y no le hace mal a nadie, no es una persona combativa que le saque la mugre a otros, y de repente se encuentra con esto. ¡Es atroz! Se ha perdido el respeto.

–El trato que hoy reciben las autoridades es muy diferente del que recibieron ustedes en su momento.

–Mira, yo soy mayorcita y antiguamente existía la revista Topaze, que era hecha única y exclusivamente para reírse de los políticos, de sus cosas físicas. Había un Presidente al que le decían Don Tinto, a Ibáñez lo llamaban “El caballo Ibáñez”; a mi suegro le ponían una nariz que salía de la revista hacia afuera… ¿te fijas? A Eduardo, ¡para qué decir! Era un humor que existía, una cosa muy aceptada. Mis suegros se mataban de la risa. A raíz de la dictadura, esto se acabó. Yo siento que cualquier persona que está en la política está expuesta. Esa es una de las cosas a las que uno tiene que acostumbrarse cuando entra al ámbito público. La gente te puede encontrar flaca, gorda, arrugada, estirada, con el pelo feo, mal vestida…

–A Michelle Bachelet le han dado muy duro.

–A ella le han dado muy duro y, por qué no decirlo, al hijo también.

“Yo tengo algo en la vida y es que soy fiel. Lo soy con mi marido y con mis amigos, y si voto por una persona, la apaño hasta el último minuto. Si hay algo que me descompone es la gente que se la juega por algo y que después no llega hasta el final. El servicio público es muy difícil, se hace un apostolado, aunque la gente no lo crea. Hay pocas personas que quieren participar, eso pasa ahora y pasa siempre. La gente se empieza a correr, a no querer tomar responsabilidades. Creo que la Presidenta sí ha tenido éxito en algunas cosas y en otras no tanto. No diremos que estamos en un paraíso de rosas, pero tampoco es como para decir que estamos en el suelo. Somos buenos para mirarnos el ombligo y decir que estamos todos pésimo, que está todo mal, entonces hay que tirarse contra el gobierno. Se comenten errores, como pasa en las empresas, como cometen los curas… Todos los presidentes, ahora, en cinco o en 10 años más, van a cometer algún error. Imagínate los brazos del puente que quedaron al revés o los edificios que construyeron después del terremoto y que tuvieron que botar porque estaban mal hechos. Pasan cosas, porque la vida es así. A este gobierno le tocaron más cosas.

–¿Cómo analiza el escenario político actual con la irrupción de dos candidatos como Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez?

–¡Tanto candidato que hay! Todos los días salen algunos nuevos. A Guillier, fuera de haberlo visto en “Tolerancia Cero”, no lo conozco. No sé cuál fue la génesis de esto, por qué apareció.

–Se convirtió en uno de los políticos con mayor credibilidad y luego comenzó a figurar en las encuestas.

–Quizá a la gente empezó a gustarle porque había dos ex Presidentes compitiendo. La verdad sé muy poco de él, pero creo que está un poco complicado con la entrada de la Beatriz Sánchez. A ella sí que no la conozco para nada. Esa es otra cosa curiosa.

LOS MÉRITOS DE GOIC

–¿Le gusta Carolina Goic como candidata?

–Estoy feliz. Es una tremenda mujer a la que le saco el sombrero 20 veces. Se hizo cargo de un partido en un momento inesperado, tomó las riendas y ahora va a una campaña presidencial. Para mí, es fantástica. Es la única que tiene partido detrás de ella, los demás son “independientes apoyados por”. La Carolina es nuestra candidata democratacristiana. Es una mujer valiente, salió adelante. Cuando habló para el funeral de don Patricio, todos quedaron impresionados con esta niña bonita, elegante, de un modo suave, que dijo cosas que no escuchábamos hace mucho tiempo.

–¿Cree que la Democracia Cristiana se va a alinear completamente con ella?

–Espero que sí, dentro de las cosas que pasan en los partidos. Porque tú viste lo que le pasó a Lagos. Yo no soy muy de partido, me inscribí cuando Eduardo era presidente de la DC.

“Había un sentir nacional en nuestro partido: la gente quería llevar una candidata propia. Lo que tiene la DC es que está súper organizada en todo Chile y eso la va a ayudar. Quedan seis meses en los que hay que ponerle pino no más. Y creo que ella va a tirar para arriba, tiene un buen equipo de campaña, con gente joven y también con experiencia”.

–Si Carolina Goic no pasa a segunda vuelta, el panorama para la DC se complica. Mariana Aylwin dijo que gran parte del partido podría llegar a votar por Piñera en segunda vuelta.

–Se dicen tantas cosas, pero a la larga se van a alinear todos detrás de la Carolina. Con ella, muchos ya encontraron por quién votar. //@revistacosas

Leer articulo completo