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lunes, 3 septiembre 2018
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Master Class: Glenn Close

Su nueva película, “La esposa”, le ha acarreado algunas de las mejores críticas de su carrera y los rumores de una nominación casi segura al Oscar. El filme habla de una mujer que se rebela después de años a la sombra de su marido, un tema que tiene especial importancia en la era del movimiento #MeToo. “No me sorprende que esta revolución haya comenzado en Hollywood”, dice la actriz.

Por: Manuel Santelices / Fotos: Gentileza BF Distribution • Getty Images

Aunque en 40 años de carrera Glenn Close ha estado nominada seis veces al Oscar, nunca ha ganado la estatuilla a mejor actriz, algo que podría cambiar en la próxima ceremonia de entrega de premios de la Academia de Hollywood gracias a su rol en “The wife” (“La esposa”). Las críticas de la película han sido estupendas, y The Guardian, sin guardarse halagos, sentenció que esta era la mejor actuación de la actriz en su vida, una performance brillante que encantaría a su fans y que haría que quienes no lo son se vuelvan admiradores de ella.

La película, dirigida por Björn Runge y basada en la novela del mismo nombre de Meg Wolitzer, cuenta la historia de Joan, una mujer que durante décadas ha sido la esposa perfecta para un escritor tan talentoso como inmaduro y egocéntrico –interpretado por Jonathan Pryce– que ve su carrera coronada con el Nobel de Literatura. Esas buenas noticias desatan una tardía crisis de identidad en Joan, que de pronto se rebela frente a la realidad de haber vivido gran parte de su vida a la sombra de su marido.

En las manos de Glenn Close, el rol se abre de a poco, revelando en escena tras escena las razones que la llevaron a su triste e incómoda situación. Es un relato de descubrimientos y de liberación, perfecto para una actriz que, según ha dicho en entrevistas recientes, maduró tarde. De hecho, su primer rol cinematográfico, en “El mundo de acuerdo a Garp”, no llegó hasta 1982, cuando ya había cumplido los 35 años, una edad que en Hollywood puede significar el comienzo del fin para cualquier actriz. En su caso, fue una bendición.

Películas como “The big chill” y “El natural” le trajeron fama y prestigio, pero su celebridad internacional alcanzó su punto máximo en 1987, cuando protagonizó “Atracción fatal” junto a Michael Douglas, encarnando a una editora literaria convertida en una amante endemoniada y vengativa. Al año siguiente apareció en “Relaciones peligrosas”, consolidando así su estatus como una de las estrellas más famosas y talentosas del mundo.

La actriz nació en medio de una familia elegante y curiosa. Sus primeros años los pasó en un “cotagge” en la gran propiedad de su abuela en Greenwich, Connecticut, junto a su padre médico y una madre socialmente prominente. Cuando tenía 7 años, sus padres se integraron a un misterioso culto y Glenn y sus cuatro hermanos vivieron en comunidades del grupo durante más de 10 años. Solo cuando decidió convertirse en actriz abandonó el lugar y comenzó su propia vida, una idea que surgió, según ha dicho, después de ver una entrevista con Katharine Hepburn en el show de Dick Cavett. Su vida y su carrera le parecieron ejemplares y quiso seguir sus pasos.

“The wife” se estrena en un momento especialmente oportuno, cuando en el cine y en muchas otras industrias la igualdad de género y el fin de una cultura de abusos y acosos ha redefinido el rol y el trato de las mujeres en la sociedad.

–¿Qué te atrajo a esta película?

–La historia, la encontré muy desafiante y me acerqué a ella con muchas preguntas que supe que tendría que responder para interpretar al personaje en forma verdadera. La más importante fue por qué ella simplemente no deja a su marido. Eso llevó a mi interpretación. A final de cuentas, es la historia de una relación muy complicada. Trabajé muy duro para hacer su vida creíble: su viaje emocional, su despertar; el hecho de que fuera posible que se convirtiera en una mujer independiente y que no viviera a través de su marido.

–Cuando leíste el guión, ¿reconociste al personaje? ¿Conoces mujeres que han estado en una situación similar?

–¡Oh, Dios mío!, creo que hay generaciones de mujeres en esa situación; mi madre, mi abuela....

–¿Tú, que has tenido una carrera tan espectacular, has estado alguna vez en una situación que te exija poner tus propias aspiraciones en segundo plano?

–Ja,ja, ja... No voy a hablar de eso. Es mi secreto. Puedes sacar tus propias conclusiones.

–¿Y sentiste alguna vez que alguien estaba poniendo sus aspiraciones de lado para dejarte avanzar?

–Las relaciones entre personas creativas exigen siempre una maniobra muy delicada, porque en general la creatividad toma mucho espacio emocional. Uno debe tener una pareja que sea increíblemente compresiva, es algo que corre para ambos lados.

–La película te exige mostrar muchas emociones sin recurrir necesariamente al diálogo...

–Creo que como actriz debes entender tan bien a tu personaje, tan profundamente, que debes ser capaz de conocer sus pensamientos. No impongo mi personalidad en mis personajes, creo que lo mejor es dejarlos correr con colores propios, mostrar lo que realmente están pensando.

–¿Ves alguna relación entre este personaje y otros que has interpretado en el pasado?

–Creo que todos están relacionados de alguna manera. En general, se podría decir que muchos de mis personajes son mujeres que tratan de entender cómo existir en un mundo dominado por hombres. Uno puede decir eso de la marquesa de Merteuil en “Relaciones peligrosas”, por supuesto.

–¿Alex Forrester en “Atracción fatal”?

–Su caso es diferente, porque es una mujer con trastornos que no tiene las herramientas necesarias para satisfacer su vida sin el hombre que le interesa. En el caso de “The wife”, se trata de una mujer que ha creado una relación prefeminismo; en cierto modo ha sido elegida para su rol, pero por otro lado también lo ha elegido. No ha tenido opción. Pertenece a una generación que no sabía que podía llevar adelante una vida satisfactoria sin estar a la sombra de un hombre.

–Esta película se estrena en un momento especialmente importante para las mujeres, cuando se habla de empoderamiento, de la relación entre los géneros. ¿Estás optimista respecto a la situación actual?

–Sí. Creo que va a ser difícil, pero no creo que volvamos donde estábamos antes. Puede que haya una reacción en contra, pero lo que ha sucedido en nuestra cultura es tan profundo y ha ocurrido en un momento tan irónico, particularmente en Estados Unidos, que me parece imposible que las cosas vuelvan a su estado anterior. Eso me da mucha esperanza, es una evolución cultural terriblemente importante.

–¿Por qué tomó tanto tiempo?

–¡Porque es algo que ha estado ocurriendo durante siglos! Me estoy preparando para un rol en una obra que transcurre en los tiempos medievales, cuando las mujeres eran consideradas malvadas y sucias. Cuando estaba investigado mi personaje en ‘Albert Nobbs’ vi documentos de la reina Victoria donde se establecía que las mujeres que luchaban por sus derechos debían ser azotadas. Ha sido un largo camino, porque esa es la naturaleza de nuestra especie. Tradicionalmente se ha pensado en el hombre como el que sale a buscar la comida, el que pelea en las guerras para proteger a su familia, el que genera el sustento, pero hay tantos otros elementos en nuestra cultura actual: la población ha crecido, la economía se ha hecho más compleja... Quiero pensar en esto como en una revolución cultural positiva que haga a la gente más feliz, satisfecha y creativa.

–¿Estás sorprendida de que esta ola de cambios haya comenzado en Hollywood?

–No, no estoy sorprendida. Y estoy feliz de que haya sido así. Creo que en cierta medida es más difícil para otras industrias. Hollywood y la industria del entretenimiento en general está llena de gente tolerante, esa ha sido al menos mi experiencia. Cuando trabajas en el área creativa, tienes la necesidad de aceptar a la gente... Me parece que el lado corporativo de Hollywood, el de los negocios, es distinto, y ese es el sector en que este movimiento se está enfocando. El segundo proyecto de mi carrera, en 1982, una película que hice para la televisión, tuvo a una mujer como director y ella tuvo muchos problemas con el equipo, que estaba formado exclusivamente por hombres.

–¿Las cosas han cambiado?

–Totalmente. A final de cuentas, en el set, todo se reduce a las habilidades de cada persona. Si un director no sabe qué está haciendo queda en evidencia rápidamente, sin importar si se trata de un hombre o una mujer. Creo que este es un movimiento que comenzó entre gente que se ubica en el lado creativo de la vida y se extenderá al resto.

–Tu película tiene también un mensaje político. ¿Te parece, como dicen algunos, que todo arte es político?

–Si uno piensa que toda acción humana es política, entonces todo arte es político. El arte proviene de los seres humanos: de dónde venimos, adónde vamos, por qué estamos aquí. Esa es una acción política. //@revistacosas

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