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viernes, 27 julio 2018
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Millaray Viera: Su gran retorno

A menos de dos meses de haber aterrizado en Mega, esta mujer de 30 años comenta cómo ha sido su participación en el matinal de ese canal, qué tan bien se lleva con sus compañeros de trabajo y la realidad que viven muchas mujeres de la industria. Además, habla sobre los preparativos para la ceremonia donde se unirá en matrimonio con el diputado Marcelo Díaz.

Por: Bernardita Cruz / Producción: Esteban Aparicio C. / Fotos: Jonathan Zamora para Estudio Schkolnick / Maquillaje y pelo: Josefa Inostroza para Lancôme y L’Oréal Pro / Management Millaray Viera: Agencia Versus

El último año ha sido de grandes cambios para Millaray Viera. Nuevamente ha convivido con la alegría, pero también con el arduo trabajo que significa tener una guagua; se comprometió con su pareja de hace años (el diputado Marcelo Díaz) y volvió a la televisión, un medio que la conoció desde muy pequeña, cuando acompañó a su mamá, la por aquel entonces modelo Mónica Aguirre, y a sus hermanos, a Sábados Gigantes. En ese espacio su animador, Don Francisco, los entrevistó. La idea era conocer a quienes eran la familia del legendario cantante Gervasio, una figura que en esa época era bastante habitual en ese programa.

Luego de algunas pocas apariciones, vino la obertura de la Teletón en el año 2000. Pocos pudieron reconocerla cuando se subió al escenario en el Estadio Nacional. Eso, hasta que comenzó a cantar “Con una pala y un sombrero” mientras que, gracias a la tecnología, en una pantalla gigante se proyectaba la imagen de su padre entonando la misma canción. La ovación fue total. Y la emoción mayor aún. El cantante había muerto en 1990. Un caso del que aún rondan muchísimas dudas y que la familia persiste en esclarecer. Ella también, aunque es un tema del que reconoce no le gusta hablar mucho. Solo tienen algunos recuerdos. Los que puede tener una niña de 3 años, edad en la que perdió a su papá.

Poco después, siendo una adolescente estuvo a cargo de la animación de la versión 2.0 del programa “Música libre” junto a Matías Vega. Sin buscarlo, la fama ya era parte de su vida.

Ella misma, eso sí, es la primera en aclarar que no se desvive por la televisión y que su centro está en su casa, puertas adentro. Por eso mismo es que a su regreso a Chile, tras vivir en Buenos Aires por un tiempo junto a su pareja con quien está pronta a casarse, se dio el gusto en decir no a varias ofertas. Eso, hasta que la llamaron del matinal “Muy buenos días” de TVN. Su llegada no pasó inadvertida y concordó con el alza en el rating del programa, un hecho que ella misma describe como una “mera coincidencia”. Lo que sí es cierto es que las críticas sobre su participación eran muy positivas.

Por eso no es de extrañar que al poco tiempo la famosa grúa televisiva la hiciera cambiarse de canal, esta vez a Mega, donde es panelista del matinal “Mucho Gusto”.

–¿Cuál es tu rol en el programa? Es un panel bastante numeroso.

–La tecla final se ve con la práctica, pero me llamaron con la idea de tener un elemento distinto a lo que ya había, una mirada quizás más abierta o liberal. Eso al menos me dijeron (se ríe). Yo creo que pensaron que podía aportar desde el prisma de mujer y mamá joven, medio progre, aunque me carga ese apelativo.

–¿Y has podido desarrollar esa mirada?

–Sí, cada vez que tocamos temas de actualidad. Yo no tengo miedo a decir lo que pienso incluso cuando es impopular. Y se ha dado un par de veces. Pero prefiero ser fiel a lo que creo que tirar frases para la galería. Uno no se puede olvidar de la responsabilidad que se tiene al estar en ese set y llegar a miles de personas.

–¿Te da susto esa responsabilidad?

–Sí y me mantiene cautelosa por decir lo menos, porque por mucho que piense que tengo cierto criterio en general, son cinco horas de programa y uno siempre se puede caer en algo. Siempre. Y bueno, con el tiempo se va aprendiendo que no tienes por qué opinar de todo y todo el tiempo. Hay temas en los que uno se maneja mejor y otros en lo que si no tiene nada relevante que decir, es mejor callar. Pero más que ser criticada públicamente, me da más miedo embarrarla, hacer o decir algo que haga que después me sienta pésimo.

–Hoy el escenario de los matinales es distinto. Hay más variedad y los ratings se han acercado bastante…

–Pero igual el “Mucho Gusto” lleva 50 meses liderando en el rating (dice con tono de orgullo). En todo caso, yo no he notado nerviosismo ni nada al interior del equipo. Además, nos ha ido muy bien y eso es el reflejo de que estamos haciendo un muy buen trabajo, que lo hacemos con muchas ganas y harta alegría. Vamos todos muy contentos a trabajar y sí, por supuesto que nos gusta ganar todos los días, pero lo que más nos importa es sentir que hacemos un buen programa.

–Llevas menos de dos meses en el “Mucho Gusto”, ¿ya te sientes parte del equipo?

–Sí. Me han hecho sentir así. Ellos han sido súper generosos conmigo. Al principio llegué como un pollo, pero ya me siento súper integrada. ¿Sabes? Es un equipo que apoya mucho. Y hablo más allá del panel. Son todos súper respetuosos de cada uno de sus integrantes a la hora de tocar ciertos temas, incluso si eso significa no tener tanto rating. Lo viví, por ejemplo, cuando un programa ahondó en el caso de mi papá y en mi matinal ni siquiera fue tema. Nadie me propuso nada y por respeto. Porque a mí no me gusta hablar de eso. Esa ética se agradece un montón. Porque no pasa en todas partes.

–En los matinales hay una renovación constante de los panelistas. ¿Te da susto estar fuera de la televisión?

–¿Cómo que me cambien mañana? Siempre es una posibilidad, pero susto no me da porque la mayor parte de mi vida la he trabajado fuera de ella. Mi última pega, antes de llegar a TVN, fue en el Festival de Innovación Social, un tema que me fascina. Ahí estaba a cargo del área comercial. A lo que voy es que para mí la televisión es una pega que estoy disfrutando a concho, que de verdad estoy muy feliz de que confíen en mí y agradecida de la oportunidad y del momento que estoy viviendo, pero hay que saber que en televisión todo puede cambiar, así que hay que tener siempre los pies bien puestos sobre la tierra.

–Hablemos de los panelistas. ¿Cómo es Karla Constant?

–Ella es un encanto. Es una súper buena persona. Un par de veces he recibido llamados de ella, siempre alentando, con algún consejo, es una muy buena compañera.

–José Miguel Viñuela…

–¡Ah! Es mi partner. Él es una persona de una generosidad enorme. Todos los días se da un rato para aconsejarme. Confío mucho en él. Es el hombre más chistoso con el que me ha tocado trabajar.

–¿Y Luis Jara?

–Es muy generoso. Me da lata que se haya entablado un mito sobre él en las redes sociales sobre su ego. Él se quiere, incluso juega con eso, pero es un hombre súper sencillo, que siempre trata que sus compañeros brillen y que hace todo en pro del programa. Es tremendamente humano y me da rabia cuando se dicen esas cosas.

–Puras cosas buenas, ¿nada malo que decir de ellos?

–Es que no los conozco hace tanto tiempo, no les he visto ese lado… (carcajadas).

#METOO

–Decías que en televisión se ven muchas cosas. Con respecto a los casos de abuso y acoso sexual, ¿qué te parece?

–Es curioso lo que nos pasa a muchas. Por un lado, por supuesto que lo veo con horror el enterarse de que esto nos ha pasado a todas, pero no dejo de verle el lado positivo y que es justamente acabar con este tipo de actos. En ese sentido, me parece súper bueno que empecemos a hablar de esto, dejar de sentir vergüenza, y creo que tenemos que seguir por esa línea y que caigan todos los que tengan que caer. Faltan hartos más.

–¿Crees o sabes que hay más casos?

–Estoy segura.

–¿Te ha tocado verlo?

–No, pero sí lo he escuchado de personas de confianza, cercanas, que no mentirían con algo así. El tema es que no nos espantamos, como que era algo normal. Había que lidiar con eso y mantener a esas personas a raya a no ser que cruzaran un límite que fuera mucho más allá.

–¿Cruzaron ese límite contigo?

–De abuso no, pero sí de insinuaciones. La verdad es que la mayoría de las mujeres que hemos trabajado en televisión hemos tenido que lidiar con eso siempre. Yo también. Incluso nos pasábamos el dato de “cuidado con ese”. Más de alguna vez me lo dijeron… Quizás habría vuelto antes a la televisión si hubiera accedido a ese tipo de cosas. Pero preferí el camino largo...

–Precisamente ese punto de ceder o no, es la gran crítica que se ha hecho sobre los casos dados a conocer…

–Yo entiendo a las denunciantes absolutamente porque he visto cómo estos tipos actúan y engatuzan. Hacen un trabajo de joyería antes de actuar, yo lo he visto. Primero tratan de tener una amistad contigo, entrar en confianza, hacer sentir que puedes contar con él, que es necesario en tu vida. Y también trabajan mucho la culpa en uno. Me pasó una vez, prefiero no dar nombres, pero lo llamé para pedirle pega y me contestó medio enojado que yo lo llamaba solo para pedirle cosas, que era una lata que fuera así y que nos juntáramos a almorzar. Y la verdad es que logró que me sintiera mal, como una interesada... y pedir trabajo es algo súper normal, que hace todo el mundo.

–¿Y fuiste a almorzar con él?

–Sí. No pasó nada. Logré darme cuenta a tiempo que su intenciones eran otras.

–¿Cómo te diste cuenta?

–Por comentarios, actitudes, llamados en horarios que no corresponden... Eran cosas muy sutiles. Pero uno las normalizaba y no decía nada. Y esta es una práctica que no solo pasa en televisión. Es bastante más generalizada.

“ME CASO EN MARZO”

Tenía 17 años cuando conoció a Marcelo Díaz, ex embajador de Chile en Argentina, ex ministro secretario general de Gobierno de la última administración de Michelle Bachelet y, ahora, diputado por segunda vez en su carrera política. Él tenía 33. Por ese entonces una relación amorosa era absolutamente imposible para ambos.

Luego de varios años, en los que Millaray incluso se casó con el vocalista de Los Búnker, Álvaro López, tuvieron una hija, vivieron en México donde ella trabajó para Televisa, y luego se separaron, recién comenzó su historia de amor. Cuenta que en un diario se publicó la noticia de que estaba separada y fue entonces cuando Marcelo arremetió. Y funcionó. Hoy la pareja tiene a Celeste, una niña de un poco más de un año que completa la familia que armaron junto a las otras hijas de ambos: Javiera de 18 años que vive en Francia y que es hija de Marcelo y Julieta de 9, fruto del primer matrimonio de Millaray. Además, en marzo del próximo año darán el “sí, quiero” en una ceremonia en la playa, de día, y con los invitados que realmente les importan que estén ahí.

Millaray cuenta que la propuesta de matrimonio fue en Santo Domingo. Ella, mientras caminaban por la playa, vio cómo Marcelo se arrodillaba y le pedía que se casaran. Confiesa que de la emoción se puso a llorar tanto que ni siquiera le podía responder. La noticia, sin quererlo, se filtró rápidamente y fue el propio novio quien lo confirmó a través de sus redes sociales.

–¿Cómo te has preparado para la ceremonia?

–Hemos sido súper flojos. Me iba a casar este año, pero nos demoramos y ya estaba todo tomado, así que lo dejamos para marzo. El otro día con Marcelo dijimos que era hora de ponerse las pilas porque tanto no queda. ¡No tengo vestido! (dice con risa medio nerviosa).

–¿Cómo han tomado sus respectivas hijas la noticia?

–Ellas van a ser protagonistas. Bueno, la Celeste es muy chica para entender lo que está pasando. Javiera, aunque vive fuera de Chile, está feliz y obviamente que estará con nosotros ese día. Julieta está fascinada y se siente más novia que yo. Busca en Internet qué se puede poner, quiere que sea algo blanco (se ríe).

–Hablando de Julieta, llamó la atención que junto a ti y a su papá, cantaran en el matinal “Mucho Gusto” por el Día del Padre.

–Tenemos una relación bastante sana que no está exenta de problemas, como cualquier pareja de papás que se tiene que poner de acuerdo en cosas de crianza. Esa buena onda para la Juli ha sido muy natural. De hecho, yo creo que recién se dio cuenta de que no era algo tan común. Incluso un día le tuve que explicar que no todos los papás se llevan así, que no todos son amigos, y que es muy afortunada de tener una familia tan grandota, de tener a su papá, a su mamá, a Marcelo, a sus hermanas, de poder salir todos juntos y ella es súper agradecida de eso.

–Publicaste en Instagram un viaje que hiciste y que Marcelo se quedó en Chile haciéndose cargo de tus hijas… Decías estar muy agradecida.

–Sí, pero no tiene que ver con que sea rica y famosa y parta de viaje así como así. La verdad es que fue un período complicado porque estaba pasando por un estrés enorme. Sentía angustia, no dormía… estaba mal. Tanto así que un día Marcelo me propuso que me tomara unos días, lejos de la casa, para distraerme y, sobre todo, descansar. Lo agradecí mucho porque de verdad que lo necesitaba. Volví renovada. Marcelo es un gran hombre, generoso, que me quiere y yo lo quiero a él… bueno, por eso nos vamos a casar. //@revistacosas

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