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viernes, 12 octubre 2018
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Mindful Eating: Alimentación consciente

Qué le hace bien al organismo y qué no. Diferenciar si las emociones son las que impulsan comer. Gozar con cada sabor, textura y olor. Escuchar lo que el cuerpo necesita y tener las riendas de nuestras decisiones, son algunos de los múltiples beneficios que entrega esta corriente que hoy en día es toda una tendencia.

Por: Bernardita Cruz / Foto: Getty Images

Que el estrés y la ansiedad se han apoderado de la población, no es un secreto para nadie. Sin embargo, sus alcances sorprenden cada vez más. Actualmente, la relación de estos factores con la comida está siendo cada vez más analizada. Porque hoy en día, son muchas las personas que descargan sus emociones a través de ella. De ahí vienen, por ejemplo, los famosos atracones nocturnos que dan la sensación de alivio.

El problema es que este tipo de conductas daña considerablemente la salud, ya que la alimentación se hace de mala manera, tanto en calidad como en cantidad, y se pierde la conexión con lo que el cuerpo realmente necesita.

Es este escenario, el mindfulness se presenta como una novedosa herramienta para mejorar los hábitos. Así es, la misma tendencia que ha acaparado cada año más seguidores, por ejemplo, con libros para colorear, que permite dejar el estrés de lado, hoy también se ha llevado a la alimentación.

Básicamente consiste en comer de forma consciente, escuchando al cuerpo, disfrutando sabores y olores, dejando de relacionar la ingesta de alimentos con evadir emociones, distinguiendo además lo que hace bien y lo que no. Se trata de cuidar el organismo y, de paso, también la mente.

Los expertos advierten que no se trata de una dieta mágica y de un tratamiento solo para quienes sufren de diabetes, sobrepeso u obesidad, sino que es una excelente herramienta para todos quienes de alguna forma buscan una vía de escape a través de la comida. Porque sí, hay quienes se dan atracones por pena, pero también por alegría, mientras otros lo hacen por aburrimiento o ansiedad.

La alimentación consciente permite responder de forma correcta ante el hambre, lo que se consigue teniendo un control total a la hora de comer. 

BENEFICIOS

• Esta práctica vuelve a darle un sentido de disfrute al acto de comer y lo transforma en algo placentero y no en una vía de escape.
• Se vuelven a establecer vínculos incluso afectivos con sabores y olores.
• Al tener conciencia de qué se está comiendo, se evita ingerir alimentos que ocasionan daños que pueden producir desde dolores estomacales hasta fomentar la aparición de enfermedades graves como la diabetes.
• Comer bien y disfrutarlo sí ayuda a combatir el estrés porque libera serotonina, lo que ayuda a relajarse.
• Ayuda a detectar qué alimentos pueden caer mal.
• Y, por supuesto, facilita mantener un peso adecuado.

CONSEJOS

• Es importante reconocer qué tanta hambre se tiene y, también, cuándo se siente saciedad.
• Se debe identificar si se come por hambre o por alguna emoción.
• Disfrutar comer implica poder diferenciar sabores, texturas y olores. Hay que concentrarse en las sensaciones que provoca.
• La ingesta debe ser lenta, masticando bien. El proceso no debe demorar menos de 20 minutos.
• Se debe comer al menos cuatro veces al día. No hay que esperar a pasar hambre.
• Jamás comer frente al televisor, acostado, trabajando o concentrado en otra cosa. Se debe comer sentado y en un lugar que solo se use para eso.
• Después de comer, se aconseja no hacer sobremesa, sino levantarse inmediatamente.
• Bajar las revoluciones antes de sentarse a comer también ayuda a la alimentación consciente. Para lograrlo, respirar profundamente durante algunos minutos puede ser una excelente herramienta.
• El deporte es una excelente vía para combatir el estrés o la ansiedad, además de ayudar a mantener un buen estado físico y de salud.
• Probar nuevos alimentos puede llevar a encontrar comidas más sanas y que sientan mejor.
• Hay que dejar el plato favorito para el final. De esta manera, el estómago ya estará en camino de saciarse por completo.

 

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