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viernes, 22 junio 2018
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Mónica Rincón: "Tengo esperanza en el movimiento feminista"

Aunque aclara que como periodista no es activista de ninguna causa, la reconocida comunicadora asegura que como mujer sí es feminista. Acá cuenta cómo ha tenido que enfrentar el machismo. Hoy, la audiencia valora sus potentes editoriales en CNN Chile, pero para ella es el reconocimiento a un trabajo de equipo. Mónica no quiere brillar por sí sola, aunque este sea su gran momento.

Por: Jonathan Reyes / Producción: Andrés Fernández / Fotos: Sebastián Utreras / Asistente de fotografía: Cristián Guzmán / Pelo: Enrique López / Asistente de pelo: Fabiana Godoy / Maquillaje: Carolina Pizarro.

Estamos por empezar nuestra conversación con Mónica Rincón y, apenas nos sentamos, una mujer la reconoce y se le acerca para darle las gracias. “Soy una seguidora de tu trabajo. Gracias de verdad por hacer lo que estás haciendo”. Mónica recibe la muestra de cariño con agradecimiento y humildad. El gesto de esa mujer va en concordancia con el tremendo arrastre que la periodista y magíster en Ciencias Políticas también despierta en las redes sociales. En las últimas semanas, sus editoriales al inicio de CNN Prime han sido trending topic en Twitter y han alcanzado más de siete millones de reproducciones. Temas como el feminismo, el aborto, la adopción por parte de parejas gays y el financiamiento ilegal de la política se han tomado la agenda, y la agudeza de Rincón ha estado presente ahí. Pero el apoyo de la opinión pública no siempre estuvo. Al comienzo a ella y a Daniel Matamala (su compañero en el noticiero) hubo quienes los catalogaron como “los reyes de la moralina” o de pontificar sobre algunos temas. Poco les queda a ambos para seguir bajo la conducción del noticiero central del canal de noticias. Por estos días, Mónica tiene jornadas agitadas preparando lo que será el nuevo programa de análisis de la actualidad que conducirá sola. Se llamará “MR: Marca Registrada” en alusión a las iniciales de su nombre y apellido. Porque, aunque no lo reconozca, su nombre es sinónimo de alguien de quien todos hablan.

–¿Cómo ha sido tu evolución en CNN Chile?

–Estoy muy contenta con mi trabajo en el canal, porque es una señal que da plena libertad editorial, permite que uno desarrolle ideas como “Cable a Tierra”, en donde hablábamos de temáticas internacionales. Poder haber hecho “Conciencia Inclusiva” ha sido un lujo, porque es por lejos el programa que más quiero, por la importancia de darles voz a los que menos la tienen en esta sociedad. Es un canal en donde a todos los del equipo nos permiten desarrollar ideas e ir ejerciendo todos los géneros del periodismo: interpretación, opinión e información, los que se trabajan con mucho rigor periodístico, pero también con mucha libertad editorial. Estoy muy contenta en CNN Chile, porque hay una mística muy rica con el equipo, uno sin el equipo no existe. Las cosas que uno hace son proyectos colectivos y tienen repercusión, porque hay una coherencia con la línea editorial. Uno termina representando el trabajo de mucha gente y eso es una responsabilidad muy grande. La dupla que hemos hecho con Daniel Matamala también ha sido un plus en el trabajo diario.

–¿Son amigos con Daniel Matamala?

–Muy amigos. Una de las cosas que agradezco es trabajar con un tremendo profesional y con un gran amigo. Siempre conversamos que mutuamente somos un aporte el uno para el otro en términos profesionales y, además, en términos humanos. Uno tiene días buenos y malos y sentir que al lado tienes a un amigo todos los días es un gran apoyo.

–Al comienzo a ustedes los catalogaban en una posición en la que supuestamente trataban de pontificar sobre los temas.

–Dadas las repercusiones que han tenido nuestras editoriales, creo que la gente sí entiende y valora que un periodista ejerza todos los géneros del periodismo. Chile estaba preparado para los cambios sociales y no solo para este tipo de periodismo. Decirlo de otra forma es subestimar a las audiencias. Los diarios tienen editoriales y las radios también; tal vez era novedoso que un canal tuviera una. Me llama la atención que algunos (más bien otros comunicadores o líderes de diferentes ámbitos) opinen que otros no deban opinar, eso es curioso. El periodismo de opinión genera incomodidad cuando se ejerce para cuestionar el poder que está en las iglesias, en la política, en los gremios. Los periodistas de televisión no podemos renunciar a ejercer el periodismo de opinión si es que separamos la información de la opinión.

–En ese sentido, ¿crees que importa más la objetividad como se conocía o el ser imparcial y veraz a la vez?

–Hay ciertas normas que no se pueden transgredir, uno no puede pasar una información como opinión. También hay que ser tremendamente riguroso con los datos en los que se fundamenta la opinión. No podemos decir que alguien está condenado si solo está formalizado, por ejemplo. Lo tercero es la dignidad de las personas. A mí lo que más me importa es ser independiente. La opinión no puede ser objetiva, porque es en esencia subjetiva. En la información es distinto: hay que intentar ser objetivos, aunque todos estamos mediados por nuestras historias personales.

–En una era en que las “fake news” y las redes sociales pueden generar impacto inmediato, ¿cómo te cuidas sobre eso? ¿Cuáles son las medidas que tomas para no cometer errores?

–Tengo mucho cuidado con chequear los datos, algo clave al informar en una época donde hay mucha información. Y no vulnerar la dignidad de las personas. Estamos trabajando para otros y el primer foco siempre tiene que ser informar bien, de manera rigurosa y con contexto. Las redes sociales tienen su propio algoritmo, ya que las búsquedas que arrojan no son espontáneas porque dependen mucho de las preferencias de cada persona. Hay que tener mucho cuidado en que los medios no se transformen en espejos para los prejuicios y preconcepciones de los ciudadanos, sino en ventanas que le muestren el mundo a la gente. Siempre es mejor llegar segundo que primero y pidiendo perdón después. ¿Estamos por eso libres de cometer errores? No, pero apenas se detecta un error se debe, en lo posible, remediarlo y sobre todo reconocerlo públicamente. Lo importante es que sea un error y no un acto deliberado.

–¿Cuál es la autocrítica que te haces en ese sentido?

–Cada vez que no he estado suficientemente preparada para una entrevista es algo que me genera remordimiento y es uno de mis grandes miedos todos los días. Siempre trato de estar lo mejor preparada posible, pero obviamente cada vez que he cometido una injusticia con alguien también me preocupa. Cuando me doy cuenta de que podría haber hecho otra pregunta mejor, me molesta, porque estoy trabajando para otras personas, para la gente finalmente y el mensaje debe llegarles de manera apropiada y si ellos no quedan bien informados frente a una pregunta que pudo ser mejor, es un tema para mí. Es mi responsabilidad. También reconozco que varias veces he apurado mucho algunas entrevistas, eso tampoco es bueno.

–Hablas de la gente y ellos te han puesto últimamente en un rol destacado. ¿A qué crees que se debe este fenómeno? En las redes sociales te tratan de “Queen Mónica”.

–Me da un poco de pudor y me sorprende bastante lo que ha pasado. Lo tomo como una muestra de cariño, pero no solamente para mí, es una muestra de cariño también para un equipo con el que llevamos varios años ejerciendo un periodismo de manera honesta y valiente, no buscando incomodar, pero nunca inhibiéndonos de hacer nada porque vayamos a incomodar. No tenemos miedo de criticar lo que nos parece negativo y creo que hemos sintonizado con los temas que le importan a la ciudadanía. Sin duda que hay otros medios que también lo han hecho, pero temas como el financiamiento delictual de la política, los abusos de sacerdotes dentro de la Iglesia Católica, los temas de discapacidad y el feminismo son temas que hacen sentido y la gente ha valorado que estemos dispuestos a opinar sin buscar agradar. Puede que hoy el feminismo genere mucha adhesión, pero hace cinco años cuando opinaba de lo mismo en televisión no generaba este mismo grado de adhesión. Creo que hoy hay una valoración que uno esté dispuesto a opinar de forma honesta y sin esperar a que haya consenso sobre un tema, a que sea “seguro”. Las opiniones no son correctas o incorrectas, son honestas o no honestas.

–¿Cómo has tenido que enfrentar el machismo en tu vida? El año pasado, sin ir más lejos, Andrés Chadwick dijo en Twitter que probablemente tú “tenías un problema o un mal momento”, a raíz de una entrevista que en Tolerancia Cero le hicieron a Sebastián Piñera mientras era candidato presidencial.

–Claro. Eso, aunque no fuera su intención, fue discriminatorio. En ese panel también había hombres, aparte del invitado, pero a mí se me acusó de ser pesada y a los hombres no. A todas las mujeres, en un país que todavía es profundamente machista, nos pasa que tenemos desventajas de base en comparación con los hombres solo por el hecho de nuestro género. Esta diferencia basal la sufrimos todas. También he sufrido acoso callejero, como la mayoría.

“Una vez, un entrevistado felicitó a mi compañero por su trabajo y a mí por mi pinta. Eso me pasó en vivo y se lo aclaré también en vivo a esa persona, diciéndole que aquello me parecía profundamente machista. En otra oportunidad, un jefe me dijo que le gustaba trabajar conmigo porque yo era muy hombre. Me dijo que yo era muy calmada y directa, ¡cómo si eso no fuera también una cualidad de las mujeres! Sé que en ninguno de ambos casos fue con mala intención, pero me molesta, porque además yo vivo estas discriminaciones desde un lugar de privilegio en que las puedo superar, pero muchas mujeres no. Mi compromiso es desde un lugar de absoluto privilegio, pero ¿lucha? Lucha es la que vive una mujer que se sube a una micro dos horas para llegar a su lugar de trabajo, y en la tarde lo mismo, para llegar a su hogar y tener que hacer sola las tareas de la casa. Hoy no hay una corresponsabilidad en que se dividan las labores domésticas al interior del hogar. Todavía no se produce la mayor revolución respecto a la igualdad de género. Se debiera redistribuir las responsabilidades al interior de la casa, respecto de las labores domésticas y de crianza. Cuando ocurra ese cambio, ahí hablaremos de verdadera revolución. También creo que es importante que haya cuotas de mujeres en todas las empresas públicas y en los directorios de las grandes empresas privadas. Los gobiernos debieran dar señales de paridad. Si no, pregúntenle al nuevo gobierno español que puso a once mujeres como ministras en el gabinete. No entiendo que la Corte Suprema y el Banco Central sean órganos mayoritariamente masculinos”.

–¿Tienes esperanza de que las cosas finalmente cambien?

–Es tremendamente esperanzador lo que ha ocurrido en estos meses con el movimiento feminista. Si estamos hablando de esto hoy es porque hubo jóvenes dispuestas a salir a la calle a manifestarse y porque ha existido una lucha de décadas atrás. Sí, tengo esperanza en el movimiento feminista. Pero no hay que bajar los brazos.

–Más allá de lo periodístico, estos temas suelen generar opiniones variadas. Está pasando también con el tema del aborto. En Argentina, por ejemplo, se está viviendo un debate muy acalorado sobre la legalización del aborto más allá de las tres causales. ¿Qué te pasa con ese tema?

–Una de las cosas que me importa aclarar es que como periodista yo no soy activista de ninguna causa y mi opinión influye solo cuando hago una editorial. Al momento de informar o entrevistar, uno debe dejar de lado aquello que te genera simpatía o adhesión. Uno debe ponerse al servicio de la gente. Por eso digo que como periodista no soy activista del feminismo, pero como mujer sí me puedo declarar feminista. Sobre el aborto, hasta hora tengo claro que soy completamente partidaria de la ley de aborto en tres causales, que son situaciones, por lo demás, dramáticas. Y no quiero ver nunca, por ninguna razón a una mujer tras las rejas por abortar, lo que siempre es una decisión tremendamente difícil y dolorosa.

MUJERES DIGNAS DE ADMIRACIÓN

–¿A qué mujeres admiras?

–A mi madre, por darme libertad para pensar y opinar. Mis padres me hicieron sentir que el género nunca fue un tema. Admiro a muchas mujeres periodistas y a las reporteras de CNN Chile, porque son mujeres de nuestro tiempo que están dispuestas a manifestar su opinión. Ellas saben que su trabajo es importante para la democracia de este país. Mis compañeras del canal me generan una profunda admiración.

–¿Tienes buenas compañeras en otros canales?

–Varias, como Ángela Robledo o Constanza Santa María, con quien hace poco me tocó compartir en la cobertura de La Haya. Somos mujeres profesionales que queremos hacer lo mejor posible nuestro trabajo y no tenemos por qué llevarnos mal si somos mujeres, ese también es un prejuicio. He visto hombres que se acuchillan por la espalda y eso es menos noticia que cuando dos mujeres tiene un problema. Con la Coni nos ayudamos mucho en esa cobertura. Un día la tuve que recibir en mi habitación del hotel porque ella había perdido su llave y se quedó a dormir ahí, hay muy buena onda. Es mentira y un prejuicio que las mujeres nos tengamos que llevar mal. //@revistacosas

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