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martes, 6 febrero 2018
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Mujeres y Champagne: Pasión por las burbujas

Espumante, Sparkling Wine, Prosecco, Cava… Más allá del nombre que haya que usar o la correcta denominación de origen, no cabe duda que el tipo de vino espumoso descubierto –según se suele decir– por el monje Pierre Pérignon es uno de los favoritos de estos tiempos. Sinónimo de fiesta, bajas calorías y variedad de cocktails son algunas de las razones de su éxito y por las que distintos tipos de mujeres son seducidas, como las que les presentamos a continuación…

Por: Francisca Olivares / Fotos: Getty Images

“Solo tomo Champagne en dos ocasiones, cuando estoy enamorada y cuando no lo estoy”. Esa es una de las tantas frases que se le atribuyen a Coco Chanel y casi 100 años después está absolutamente vigente en el mundo femenino. Aunque se dice que el Champagne dataría del Imperio Romano, algunos prefieren la historia del monje benedictino Pierre Pérignon, en el siglo XVII, quien habría descubierto este vino espumoso y al hacerlo habría llamado a sus compañeros diciéndoles que estaba “bebiendo estrellas”.
Y eso es lo que se sigue sintiendo en estos días, y seguramente, los que vienen. Una razón más que suficiente para que sea el vino preferido de las mujeres –en sus versiones de Champagne (con denominación de origen), espumantes, sparkling wine, Prosecco o Cava– dado sus atributos como menor cantidad de calorías respecto a otros tragos –una copa tiene 70 calorías aproximadamente– o por su baja graduación alcohólica.
La sensación de fiesta y glamour, al estilo “Gran Gatsby” de Francis Scott Fitzgerald, con las copas “Pompadour” que van y vienen en medio del baile, siempre aparece en el imaginario colectivo. Momentos que están, por lo general, para ser compartidos y que son perfectos para celebrar la vida, sobre todo si estamos en un fantástico período de vacaciones de verano, con terrazas y puestas de sol.

LA CAZA TENDENCIAS

Como siempre está al tanto de los nuevos lanzamientos, este tipo de mujer tiene muy claro cuál es el champagne del momento, el tipo de copa o el avance de temporada. Por eso sabe mejor que nadie que la última moda está en los espumantes dulces, por lo que de todas maneras en noviembre pasado ya se dio cuenta que las copas de agua de su casa no eran lo suficientemente grandes para las preparaciones “Ice” o “Délice”. Esto es porque además de las dos o casi tres copitas que se necesitan, hay que agregar unos dos o tres cubos de hielo, junto con los berries o la fruta que considere adecuada. Las más osadas –o las aburridas de ponerle frutillas a todo lo que encuentren– incluso han optado por las rodajas de pepino o pimientos rojos cortados en juliana. El momento que más le gusta para tomar este casi gigantesco cocktail es el fin de semana, ojalá con mucho calor, alrededor de una piscina y antes de dormir una larga siesta. ¿Compañía? No se necesita mucha. Un libro es perfecto, porque el celular no se puede usar más allá de la mitad del copón, por razones obvias.

LA PLAYERA (CON “COOLER”)

Hace algunos años habría sido horroroso bajar con “cooler” a la playa, pero en las últimas temporadas se ha visto que cada vez es más común y, sobre todo, menos culposo en zonas donde la gente no está sentada a cinco centímetros de distancia ni donde importa demasiado la historia familiar de cada uno. Una atmósfera impulsada por lo “millennial”, donde la idea es gozar de la vida, dejando atrás los prejuicios, y en el que la mujer playera “por esencia” está más que feliz. En el cooler –que no tiene que ser muy grande– se puede llevar un aperitivo con una o dos botellas de champagne de 195 cc para mirar el mar. Lo más probable es que este prototipo baje a la playa con mini de bluejeans si es de menos de 35 y de túnica de lino si es de más. El canasto de la temporada va sí o sí, sobre todo porque es el medio perfecto para envolver el “picnic” –será más gourmet, pero igual lo es– en un par de toallas turcas. No hay que dejar de lado que si en el verano 2016 el boom estuvo en los canastos de estilo provenzal, estos se masificaron en el 2017 a un nivel que solo el retail puede lograr y para este 2018 la tónica ha ido por la personalización, desde un desborde de pompones a algunos que hasta llevan impresas las iniciales pintadas en blanco y celeste, o en negro. Ahora, si el panorama es de amigas, en el “cooler”(que se puede multiplicar de acuerdo a cada miembro del grupo) por lo general va un aperitivo más variado, que perfectamente, puede ser hasta de brochetas de mozarella, tomate y albahaca. Si cree que esto no es cierto, descanse sobre la arena de cualquier playa (incluso en la que usted está ahora), cierre sus ojos, quédese en silencio y oirá cómo empiezan los descorches.

LA SOFISTICADA

Esta mujer súper chic es la que no resiste que el espumante no sea de método tradicional, lo que en estricto rigor significa que ha sido elaborado bajo el llamado “método champenoise” que se hace en la región de Champagne para los vinos espumosos. Un sistema de doble fermentación que a veces no se entiende mucho el proceso, pero que el resultado está en burbujas que emergen de forma natural y que son más pequeñas que las que se logran induciendo CO2 de manera artificial. Un sabor aterciopelado y con el que puede tener la seguridad que no le va a doler la cabeza al día siguiente. Por lo demás, la sofisticada –que ha viajado bastante y no puede entender que en los 80 este vino espumoso se tomaba con helado de piña– no se deslumbra con el champagne francés, tiene muy claro que el Prosecco es de Italia y la Cava de España. Los de Argentina le encantan, pero ahora está más tranquila porque en Chile el método tradicional se está haciendo costumbre y se encuentra en el supermercado. Es tan sofisticada que a veces se cree enóloga y le encanta destacar que la cepa es Pinot Noir, Pinor Meunier o Chardonnay. Si va a un evento, anda mirando qué tipo de botellas circulan y si no es de las que considera dignas para su paladar, reclama y prefiere tomar agua mineral con gas.

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