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viernes, 10 agosto 2018
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Neilas Katinas: El lado íntimo del temido jurado de "Rojo"

A sus 48 años, este lituano hoy asume a Chile como algo más que su segunda patria. Acá finalmente armó su vida, luego de años en Sitges y Alemania. Acá también encontró el amor que lo hizo casarse con un chileno.

Por: Jonathan Reyes / Fotos: Bárbara San Martín

Neilas Katinas lleva seis años en Chile. El bailarín salió de Lituania a los 20 años, después de terminar la universidad, literalmente quería comerse al mundo. Primero llegó a Alemania, en donde comenzó a bailar sin parar; ahí se quedó trece años. Eran los ’90 con toda la efervescencia de la movida electrónica alemana, pocos años antes había caído el Muro de Berlín. Neilas confiesa que fueron años locos en muchos sentidos. Después de eso vivió en Sitges, desde ahí se movía para ir a trabajar a Valencia y a otros lugares de España. En Sitges había mucha fiesta. Tenía muchos amigos alemanes e ingleses. Le tocaba hacer clases los fines de semana, por lo que no iba mucho a las míticas fiestas de Sitges, sí le gustaba adentrarse en el mar en yates con sus amistades. De Sitges se fue a Barcelona y luego llegó a Chile. “Siempre quise conocer otros países. Cuando estaba en España soñaba con venir a Latinoamérica. Quería llegar hasta este lugar del mundo por toda la cultura que hay en los diferentes países, nunca me llamó la atención irme a Estados Unidos”, cuenta. Cuando hace 16 años se estrenó el programa “Rojo, fama contra fama” por las pantallas de TVN, Neilas Katinas estaba en Europa. El destino quiso que este lituano formara parte de la nueva generación de jurados, junto a Maitén Montenegro, Consuelo Schuster y Vasco Moulian, que evalúan diariamente a los jóvenes talentos que buscan la fama. Hoy, Nelias vive junto a su pareja, Patricio Oyarce, en el edificio “El Barco” del Barrio Bellas Artes. Ahí, durante años fue vecino de Julita Astaburuaga. Vivían en el mismo piso y junto a Patricio se hicieron muy amigos de la socialité. “Fue una linda época con Julita, ella nos invitaba a comer a su departamento y teníamos largas conversaciones donde nos contaba de su maravillosa vida. La extrañamos mucho”, confiesa.

–¿Por qué te decidiste por Chile?

–Porque un buen amigo abrió acá una tienda y me ofreció un contrato por un año, no era nada relacionado con el baile. Llegué y tras establecerme, me di cuenta de que quería volver a bailar. Llevaba un tiempo acá y Canal 13 me invitó junto a mi pareja para que fuéramos de público al programa “Vértigo”. Ahí me conocieron los productores y al año siguiente me llamaron para formar parte del programa “Bailando”. Ahí bailé con Cecilia Bolocco y fue una experiencia maravillosa, ella fue muy amorosa y también muy profesional. Ese fue mi primer acercamiento como jurado en la televisión porque, como jurado en las competencias, lo hago desde que tenía 23 años.

–¿Y sientes que hay mucha competencia en el mundo de la televisión?

–Nunca he notado tanto ese nivel de competencia o por el tema de los egos. Pero de que existe gente que habla mal de uno, claramente pasa.

–¿Cómo manejas este tema? Sobre todo en una era donde la gente opina libremente de los demás en las redes sociales. A ti también te critican hoy por Twitter o Instagram porque en “Rojo” cumples el rol de un jurado estricto.

–No digo que me agrade mucho y tampoco digo que me no me afecta. A veces sí me da rabia que la gente esté hablando de uno. La mayoría que habla son adolescentes fanáticos de algún concursante que empiezan a despotricar en contra de uno cuando los evalúas mal. No me quita el sueño, pero no es algo agradable. Hace poco tuve que bloquear los comentarios en Instagram y ahora solo la gente que yo sigo me puede comentar las publicaciones. Me tomaba mucho tiempo bloquear la mala onda de la gente, entonces ahora me relajé con ese tema.

–Más allá del personaje rudo y estricto de la TV, ¿cómo eres en lo más personal?

–No sé si soy muy duro, pero cuando se trata de baile y canto, ahí me pongo muy estricto; cuando veo que una persona no lo toma en serio. Cuando alguien piensa que está en la tele solo por ganar fama, me da mucha rabia.

–En ese sentido, ¿cómo ves a esta nueva generación de artistas?

–Al principio no todos se lo tomaban muy en serio, ahora sí. Todos han mejorado mucho en el programa y el nivel ha subido mucho. Yo no tengo preferencias.

–Pero me imagino que hay algún artista que te guste por sobre otro con respecto a sus desempeños…

–Es que el programa cambia constantemente. Una semana me puede gustar más alguien y a la semana siguiente ya aparece otro concursante que lo superó. Hay algunos mejores que otros, pero he visto muchas sorpresas, porque pensé que quienes no sobrevivirían a las primeras semanas, no llegarían a este nivel de la competencia y en ese sentido me equivoqué.

–Los domingos también trabajas haciendo clases de baile. ¿En qué momento descansas?

–Solo los sábados (se ríe). También me cuido mucho, voy al gimnasio y trato de alimentarme lo mejor posible.
–Me imagino que siempre aspiras a más en lo laboral.
–Sí, siempre. Justo el otro día hablaba con María Luisa Godoy en el matinal sobre el Festival de Viña y me dijo que yo debería ir como jurado. Si me llaman, yo feliz acepto ese desafío. Creo que en “Rojo” están contentos conmigo y yo también estoy muy feliz en el programa.

“ME CASÉ CON UN CHILENO”

–¿Te gusta Chile?

–Sí, lo único que no me gusta de acá es la mala calidad del aire en Santiago, por eso trato de escaparme a la playa cada vez que puedo.

–Y encontraste el amor en nuestro país…

–Sí, conocí a Patricio acá a través de las redes sociales y también teníamos algunos amigos en común. Al principio intentamos juntarnos y no podíamos lograr una cita por los distintos tiempos de ambos. Como nunca pudimos, no insistí en verlo. Medio año después, él me contactó y me pidió que saliéramos a tomar un café. Hablamos como tres horas y hubo una química instantánea.

–Ustedes se casaron en Europa. ¿Tienen planes de legalizar esa unión acá?

–Nos casamos afuera y para el próximo año queremos firmar la Unión Civil acá en Chile. Estamos muy entusiasmados de reunir a nuestras familias y amigos en una ceremonia íntima donde celebremos nuestro amor. Hemos estado viendo la locación. Nosotros nos casamos hace dos años en Valencia, porque el mejor amigo de Patricio vive ahí y porque yo tengo muchos amigos allá. Nuestros amigos nos ayudaron con los papeles y todo eso. Para casarnos tuvimos que ir cinco veces a España y el proceso fue algo engorroso, pero necesario.

–En nuestro país todavía no hay matrimonio igualitario. ¿Cómo miras ese tema?

–Me alegra mucho que las cosas en Chile estén cambiando. Cuando llegué hace seis años, este era otro país. La mayoría de la gente apoya el matrimonio igualitario. Hoy se pueden ver a parejas del mismo sexo expresando su amor libremente. Mucha gente me para en la calle para felicitarme y me escriben a mis redes sociales contándome que apoyan el amor en todas sus expresiones.

–Tú eres un inmigrante. ¿Cómo ves todo lo que está ocurriendo con este fenómeno migratorio en Chile?

–Me gusta lo que está pasando porque cada extranjero trae algo valioso de su país. Todo esto va a ayudar a este país a crecer. En Europa es todo mezclado, ahí todos pueden vivir como quieran. No veo mayores problemas en este fenómeno migratorio. //@revistacosas

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