17

nuevos articulos

miércoles, 6 diciembre 2017
Publicado por

¿Para qué salir de nuestra zona de confort?

por: Patricia Lecaros

¿Por qué es tan difícil saber lo que queremos para el futuro? ¿Será la falta de la propia confianza una de las razones para temer en los sueños y sus riesgos? Soñar despierto también puede ser visto como algo inútil. Algo, sin embargo, nada más lejos de la realidad según los investigadores en el tema de felicidad como el norteamericano John Gardner. Preguntarnos por nuestros sueños es esencial no solo para la felicidad, sino que también para la autoestima.

Habría que partir reconociendo que habitamos una zona de confort. Este es un concepto psicológico que puede sernos útil para animarnos a hacer cambios, asumir riesgos y conducirnos a un crecimiento personal real.

La zona de confort, esa rutina conocida, muchas veces no nos permite ir tras nuevos desafíos, ir tras nuevos logros, no nos lleva a afirmar nuestra autoestima ni a sentirnos felices. La zona de confort no necesariamente es cómoda o grata: puede que no me guste mi trabajo o que mi relación de pareja esté agonizando, pero prefiero mantenerlos que arriesgarme a un cambio.

Más allá de la zona de confort está la zona de aprendizaje. Es aquella área que pisamos cada vez que buscamos aprender algo diferente, cada vez que conversamos con alguien distinto, cada vez que visitamos un lugar nuevo. En esa zona observamos, comparamos, experimentamos y aprendemos.

A algunos esto los apasiona y les permite desarrollarse. En cambio, a otros les asusta y para evitarlo se mueven únicamente en su zona de confort. Salir de ella lo consideran un peligro. Esto, por miedo al qué dirán, miedo a fallar o miedo al ridículo.

¿La solución? Tolerar esos miedos y la ansiedad frente a la incertidumbre. Tal como soportamos las caídas al aprender a andar en bicicleta o dejamos atrás la vergüenza de hablar en público cuando niños. Al principio puede ser incómodo e ingrato, pero siendo perseverantes y positivos es como podemos lograr nuestros sueños.

Daniel Goleman, autor del famoso libro “Inteligencia emocional”, dice que una dosis de ansiedad y estrés es necesaria para la energización de la conducta. Aclara, no obstante, que no hay que confundirla con el estado constante de sobreexigencia: esta produciría no solo estrés, posiblemente podría llevarnos a enfermedades físicas.

Si no sabes cómo empezar a salir de tu zona de confort, te recomiendo pequeños cambios en la rutina diaria. Podrías partir reemplazando el camino que tomas todos los días para trasladarte o conversando con alguien con el que no te habías dado el tiempo de hacerlo.

Las próximas vacaciones quizá debieran ser en un lugar hasta ahora desconocido para ti. No es necesario llegar al Sudeste asiático. En Chile hay millones de lugares que deben estar entre los más bellos del planeta.

 

Leer articulo completo