17

nuevos articulos

martes, 11 septiembre 2018
Publicado por

El príncipe del polo: La dorada vida de Nacho Figueras

A los 42 años, el polero más famoso del mundo ha convertido todos sus sueños en realidad, incluyendo una familia ideal, profundas amistades y un rancho de ensueño en Argentina.

Por: Manuel Santelices / Fotos: Getty Images • The St. Regis

Hace un par de años, Nacho Figueras, el polero argentino considerado uno de los mejores del mundo y, sin duda, el más famoso de todos, construyó en General Rodríguez, a 45 minutos a las afueras de Buenos Aires, su rancho ideal. Diseñado por Juan Ignacio Ramos e inspirado en la Cuadra San Cristóbal, la icónica propiedad ecuestre creada por el arquitecto mexicano Luis Barragán en 1968, posee líneas minimalistas, espejos de agua, techos planos, amplios ventanales, y espacio suficiente para los 44 caballos y ponys del deportista. “Quería un lugar que fuera práctico, pero, al mismo tiempo, tan inspirador como un museo”, explicó Nacho en su oportunidad. “Una de mis actividades favoritas es sentarme en el techo de uno de los establos y observar el atardecer compartiendo una botella de vino con amigos”.
Según él, este es el sitio donde descansa y se relaja después de una agenda copadísima que lo lleva a campeonatos en Palm Beach, los Hamptons, Nueva York, Inglaterra y el sur de Francia, entre otros muchos sitios; presentaciones personales; giras filantrópicas con Sentebale –la fundación del príncipe Harry para ayuda a niños en Lesotho y Botswana– y, obviamente, sus muchos compromisos como embajador de Polo Ralph Lauren, Veuve Clicquot y Hublot, entre otras marcas de lujo.
En medio de todo eso, Nacho se da tiempo –y mucho– para su familia: su esposa, la ex modelo argentina Delfina Blaquier, y sus hijos Hilario, Aurora, Artemio y Alba. El clan lleva, considerando sus extraordinarias circunstancias, una vida aparentemente normal, y después de casi dos décadas de matrimonio –él tenía 22 cuando se casaron, ella 19–, Nacho y Delfina parecen una pareja feliz y, aún más importante, llena de complicidad y compañerismo.
Delfina pertenece a una distinguida familia de Buenos Aires, conectada desde la década de los ’60 con la familia real británica, cuando su abuela, Magdalena Nelson de Blaquier, gran amiga del duque de Edimburgo, lo recibió en la finca familiar de La Concepción. Ahora, gracias al polo y la cercana amistad de Nacho con el príncipe William y, especialmente, el príncipe Harry, la relación con la corona es más estrecha que nunca. Los Figueras Blaquier no solo estuvieron recientemente con Harry y Meghan Markle durante un abierto de polo en Inglaterra hace unas semanas, sino que fueron invitados al matrimonio de los duques de Sussex en el castillo de Windsor en julio pasado. Aún a la distancia de una fotografía es posible observar la confianza e intimidad que une a Nacho y Harry, una amistad que comenzó con los caballos y el deporte, pero que sin dudas se ha extendido mucho más allá.
Puede que su estilo de vida, su atractivo físico (“El Brad Pitt del Polo”, lo llamó New York Magazine en 2007), su elegante guardarropa y su exclusivo círculo de amigos contribuyan a crear una imagen de elitismo alrededor de él, pero Nacho hace esfuerzos por romper esos mitos. “El polo no tiene nada de elitista”, dijo a “Cosas” hace unos años. “Tienes que pensar que los jugadores estamos todo el tiempo en el campo, nos levantamos muy temprano, estamos en contacto con gente más bien humilde… La gente habla del polo y piensa inmediatamente en el príncipe Carlos, pero hay mucho más que eso detrás de este deporte. Es cierto que de pronto vas a jugar a Bridgehampton, donde hay gente muy elegante bebiendo champaña, y que en la Copa de Inglaterra aparecen mujeres en sombreros en la carpa VIP, pero nosotros, como jugadores, hemos trabajado mucho durante el año para llegar a ese momento. Hemos pasado horas y horas corriendo a caballo, con frío, con lluvia… No se trata solo de una gran fiesta, y por eso no me parece que sea elitista”.
Claro está, esa no es la única fantasía que el polo despierta. También está la fama de seductores que tienen sus jugadores. “El hombre arriba del caballo hace que este sea un deporte muy sexy. El caballo es un animal muy sensual, un atleta impresionante. Creo que esta combinación de hombre y caballo provoca una reacción especial en las mujeres”, concede Nacho. //@revistacosas

Leer articulo completo