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lunes, 11 diciembre 2017
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El problema del amor

por: Nicole Cafatti

Para nadie es nuevo pensar en el amor, todos buscamos amar y ser amados. Sin embargo, algo nos ocurre.

Por alguna razón, no le hacemos el camino fácil a nadie para amarnos, ni siquiera a nosotros mismos. ¿Cuál será el problema? ¿Estará fallado el amor?

Nos han enseñado que gran parte de nuestros inconvenientes se solucionan a través de transacciones: monetarias, sociales, legales y otras muchas… con la finalidad de conseguir igualdad de derechos. Por ello es que decidimos actuar en base a normas, que nos permitan sentir que esta transacción merece nuestra energía. Pero ¿todo se podrá solucionar de la misma manera? ¿Necesitamos reglas para valorar todos nuestros esfuerzos o estamos creando una sociedad esclava de sus transacciones?

Al parecer este concepto de “transacción” esta tomando protagonismo y pasó ahora a lo emocional. Pretendemos vivir nuestras relaciones amorosas bajo las mismas condiciones sociales y buscamos maneras de implementar las mismas leyes.

Hemos aprendido que debemos cumplir con una serie de reglas para acceder a diferentes derechos y pensamos que el amor debería funcionar igual. Decidimos que debemos exigirle constantemente a nuestra pareja cumplir con diferentes características (buen amigo, pareja, amante, padre, etc… )para poder acceder al honor de merecer nuestro amor y energía. Estamos actuando como si el amor fuera un derecho y amar fuera una cosa más que determinar en nuestras vidas, así como escogemos el trabajo en el que vamos a rendir.

¿Qué ocurre cuando esta transacción no sale como esperábamos?

Pensamos que el problema del amor, es el amor. Creemos en el amor pero solo cuando nos conviene, si lo podemos normalizar y regular, de lo contrario que ni se le ocurra interrumpir nuestros planes.

Facundo Cabral decía: “Ama hasta convertirte en lo amado, más aun hasta convertirte en el mismo amor” por más linda que parece esta frase, asusta a tal punto que no la entendemos. Nos preguntamos: ¿cómo amar, así nada más? ¿a quién? ¿sin nada a cambio? ¿y si no logro ser amado, valió la pena? ¿y si no me aman tanto, es justo? Y si, y si...

Es inevitable que el amor parezca un problema si nos damos cuenta que para solucionar sus males, no podemos aplicar lo aprendido. No se puede normalizar, ordenar, estandarizar, ni siquiera determinar como norma básica que: “cuando dos personas se aman tienen que estar juntas y cuando dejan de amarse tienen que separarse”. Esto no ocurre y como no ocurre, nos da miedo dejar entrar a alguien a nuestras vidas, solo le damos ese derecho si presenta las características necesarias, de las cuales por cierto tampoco estamos seguros. El problema del amor, no es el amor, somos nosotros.

¿Qué pasó con lo que dice Cabral?

Esta transacción nos esta haciendo esclavos de nuestra propia capacidad de amar. Le imponemos un rendimiento para poder existir y luego nos preguntamos ¿cómo se acabo el amor? Estamos tan anestesiados por la necesidad de la transacción que sin darnos cuenta lo ahogamos y después nos preguntamos ¿qué paso?

El problema real del amor somos nosotros, porque no lo entendemos y lo llenamos de exigencias o deberes para hacerse presente, pero no nos damos cuenta que así no lo dejamos vivir libremente.

Debemos permitirnos ser amados y amar sin la búsqueda de todas estas otras cosas, comprender que el amor no se debe buscar por la transacción. El desafío es dejar de ver al amor como un medio y entenderlo como un fin en sí mismo.

No tengamos miedo a desarrollar una nueva forma para solucionar los males del amor. Debemos aprender que sus frustraciones son inevitables y si buscamos evitarlas todas, tarde o temprano lograremos alejarlo lo suficiente como para olvidar como volver a él.

Ama pero por el solo hecho de querer vivir la experiencia de amar.

[Foto: waterfordwhispersnews]

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