17

nuevos articulos

viernes, 8 junio 2018
Publicado por

Raquel Argandoña: "No me siento feminista"

Pese a ello, no cabe duda que Raquel Argandoña ha sido desde joven una mujer empoderada y a la que nadie puede pasar a llevar. Bien lo saben Don Francisco, los periodistas y hasta sus “ex”, con quienes, sin embargo, mantiene buenas relaciones. Aquí habla de la nueva actitud de las mujeres, del cuestionado machismo y de los abusos en televisión.

Por: Bernardita Cruz / Fotos: Javiera Eyzaguirre / Producción: Benjamín Valdés /
Maquillaje: Raúl Flores para MAC / Peinado: Nelson Saavedra / Asistente de producción: Diego Soruco / Asistente de fotografía: Araceli Molina y Carla Hidalgo.

Recuerda que si su papá llegaba a las 11 de la noche, su mamá lo esperaba para servirle la comida, o bien, no se acostaba hasta que él llegaba. Dice que siendo una niña lo encontraba terrible y que siempre le decía a su madre que ella jamás sería sumisa. “Yo encontraba tan injusto, por ejemplo, que si hacía frío, era de noche y mi papá no llegaba, ella no se acostara, lo esperaba, o que si se hacía algún cambio en la casa había que preguntarle qué le parecía. A lo mejor eso es lo correcto, pero yo nunca fui así. Bueno, era otra época. Por ejemplo, los hijos sí pedíamos permiso, no como ahora (se ríe). Es que te pegaban una sola mirada y entendías al tiro… y si no, venía el correazo. En todo caso, mi relación con mi papá era fantástica, no tengo nada que decir. Era entretenido, bueno para las fiestas, era el florero, y mi mamá era totalmente tranquila. Siempre decía: ‘Ay, si tu papá va a empezar con los chistes, yo prefiero quedarme en la casa’. Es que ella es muy bajo perfil”, explica.

Entiende que su manera de ver el rol de una mujer dentro del matrimonio era bastante adelantada para ese entonces y muchos podrían haberla catalogado como feminista. Sin embargo, afirma que no lo es y que se siente poco identificada con la lucha por los derechos de las mujeres. “Lo que pasa es que siempre he sido independiente en todo, en el sentido de que yo me compré mi casa, yo siempre me he mantenido, nunca he dependido de ningún hombre. Cuando pude empezar a trabajar y a valerme por mí misma, comencé a emprender sola en todo, pero todo. Por ejemplo, yo he visto siempre mis contratos, o sea, me hago asesorar, pero soy la que decido, entonces mi caso es distinto al de otras mujeres. Tampoco he pedido permiso para algo, ni siquiera cuando estaba casada... con informar, que se den por satisfechos. Ahora, las mujeres están sacando la voz, están siendo profesionales, se hacen respetar, pero yo no me siento feminista. Es más, cuando salgo me gusta que el hombre pague la cuenta, a no ser que yo quiera invitarlo. Me gusta que me abra la puerta del auto, que sea gentil y caballero. La verdad es que creo que no se puede ser feminista a medias… lo eres o no”, afirma.

–¿Qué opinas de los piropos?

–Hay una cosa que es la grosería, pero otra es el piropo. La verdad es que no me ha tocado que me digan una vulgaridad.

–¿Y nunca te has sentido acosada?

–No.

–¿Has sentido que algún hombre te faltara el respeto?

–Nunca. Pienso que mi carácter me ha ayudado. Es que el hombre conmigo se corta, yo lo noto, porque no sabe con qué le voy a salir, cómo voy a reaccionar. Y siempre fue así, en todo. Sin miedos. Imagínate que tenía como 16 años cuando le contesté al animador más poderoso y famoso de Chile.

–Hablas del episodio con Don Francisco, ¿qué fue lo que ocurrió realmente?

–Yo venía llegando del concurso Miss Chile y hablé del acoso de hombres mayores a las candidatas, que nos llevaban a fiestas con entradas muy caras para que ellas bailaran con ellos. Hablo de “ellas” porque a mí no me tocó, porque yo no bailaba con ellos simplemente, pero la mayoría sí. Entonces cuando llegué a trabajar un sábado, en la presentación Mario (Kreutzberger) dice algo como, “bienvenidos, tenemos muchas sorpresas este día, también vamos a conversar con Raquel Argandoña para que nos cuente todo eso de los viejos verdes”. Y yo encontré que lo que dijo había sido como mirar en menos, como ella y su cahuín y ahí se me encendió la llama. Al rato empezó un concurso. Había una modelo que era bailarina afrocubana y Mario le dijo que bailara. Y claro, ella movía el cuerpo espectacular. Después dice “ya, venga usted” y me pide que también baile afrocubano y yo le contesté que no. Él insistía y yo no. Ahí le dije que era porque no pensaba hacer el ridículo que había hecho él. No duré ni 5 segundos y Antonio Menchaca (en ese entonces productor de “Sábados Gigantes”) me echó porque no se le contestaba así al animador, y me fui. No fue fácil, porque él era le rey Midas de la televisión. Don Francisco era Don Francisco, y lo que él decía era ley.

–¿No temiste las consecuencias?

–No. O sea, a “Sábados Gigantes” yo no entré nunca más. Años después, en una gira de la Teletón, Mario me dijo que él estuvo en desacuerdo con que me echaran. Y otra vez Antonio Menchaca me dijo: “Tienes que agradecerme toda la vida que te despidiera porque, si no, hubieras seguido siendo modelo del programa” (se ríe). Y sí, es verdad que después del despido me llamaron de otro canal para conducir las noticias.

“EL ACOSO SIEMPRE HA EXISTIDO”

–¿Qué tan común es el acoso en el mundo de la televisión?

–A mí nunca me tocó. Jamás viví una experiencia así. Y ¿sabes?, no puedo dejar de preguntarme por qué se esperó hasta que estallara el caso del productor de Hollywood para que denunciaran, para que hablaran, a lo mejor no se atrevían, porque también hay gente que necesita el trabajo. Es que yo tengo opiniones contradictorias, es que el acoso siempre ha existido… O sea, la niña bonita que la ve el productor o el director y se puede pasar películas... Y también hacia el otro lado, porque no culpemos solo a una parte. También hay mujeres que llegan con los escotes, con las minifaldas, haciéndose las sexies para atraer al director y que les dé el trabajo. Obviamente que no estoy generalizando, pero las cosas hay que hablarlas por su nombre.

–¿Tienes claro que lo que dices será calificado al menos de machista?

–Sí, y también lo dije en la televisión. Porque conozco a directores que me han contado que vino tal persona, que necesita trabajo y que les dicen que están dispuestas a hacer lo que sea con tal de conseguir pega. No es tan habitual, pero existe.

“Creo, también, que hay que preguntarse por qué a actrices consagradas no les ha pasado nada, porque una Paola Volpato, una Claudia di Girolamo nunca han dicho nada. O sea, yo solidarizo con las mujeres que han denunciado haber sido acosadas, pero por qué se demoraron tanto en hablar... o no les creían o como ellas mismas dicen, se les cerraban las puertas de la televisión. Porque hay otras alternativas de trabajo.
“Y, además, hay otro aspecto importante y es que no solo hay hombres que acosan en televisión; también hay mujeres que han hostigado a hombres exigiéndoles ‘el pagadero de piso’, como le llaman, y el hombre no se atreve a contar”.

–¿Pero te consta lo que estás diciendo o son solo rumores?

–Yo no he estado cuando ha pasado, yo no he visto, pero sí hay comentarios de que hay mujeres así en televisión... eso se sabe.

–¿Y qué piensas específicamente de las denuncias contra Herval Abreu?

–Solidarizo con los testimonios, pero siempre hay que escuchar a las dos partes. Lo que más me llama la atención es por qué se demoraron tanto en hablar…

–Las víctimas de diversos delitos tienen miedo a hablar… Por ejemplo, una mujer maltratada físicamente puede demorar hasta siete años en denunciar.

–Claro, es cierto, y también hay quienes sienten que lo merecen como castigo... puede ir por ahí también. Quiero que se entienda que no los estoy disculpando, que estoy con las víctimas, no tengo por qué no creerles, solo estoy cuestionando ciertas cosas. Lo que sí es que hay cosas que hay que tener en claro que son absolutamente inaceptables. Por ejemplo, no tengo por qué aceptar que un jefe se quiera juntar conmigo a solas después de la hora de trabajo a discutir temas pendientes. Menos tener que ir a su casa. Estamos en el siglo XXI. Tampoco ir a conversar temas de trabajo a un bar o a un restaurante. No es normal. Las cosas del trabajo se ven en la oficina, en el lugar de trabajo, cuando traspasas ese límite quedas expuesta a todo esto.

“¿SERÁ NECESARIO?”

–Tienes una hija. ¿Te has preocupado de traspasarle que no se deje incomodar y mucho menos acosar por nadie?

–La Kel sacó mi carácter y ella sabe perfectamente, no necesito decírselo. Me tranquiliza también que tenga mi personalidad, porque cuando hay personas tímidas hay que apoyar y decirles que no acepten, que digan no. Con ella no siempre estamos de acuerdo, por ejemplo, cuando le digo que uno no se puede exponer y andar vestida mostrando más de la cuenta, ella se enoja, me dice que cómo se me ocurre, que soy una anticuada... pero yo soy de otra época. Y claro, las nuevas generaciones se cuestionan por qué hay que limitarse en sus vestimentas para que no les pase nada.

–Pero eso es casi como pensar que una mujer fue violada porque andaba vestida de cierta forma...

–No, por supuesto que no. Lo que digo es que se tienen que cuidar, porque sí te puede pasar algo. Lo mismo pasa si andan por partes peligrosas. Hablo de evitar. Porque, lamentablemente, no vas a cambiar la mentalidad del chileno de un día para otro y mientras se genera este cambio hay que cuidarse.

–Kel es bastante feminista; de hecho, provocó harta polémica con su participación en el programa “Vértigo”, donde dijo que apoyaba el aborto libre.

–Y pensé que después de eso la iban a echar al tiro ¡y ganó! Yo la estaba viendo en el programa y cuando veo que empieza a avanzar, muy empoderada con su discurso y gana, yo no entendía nada. Lo primero que me dijo fue “¿viste?, ¿viste que estabas equivocada?”. Y claro, incluso a veces me dice que yo era peor, como cuando en los años 80 trabajando en el canal católico, dije en revista “Cosas” que tendría un hijo con o sin libreta... y en realidad en esa época imagínate que nadie que trabaja ahí estaba separado.

–¿Cómo es el caso de tu hijo?

–Él también tiene un carácter muy fuerte. Y como los dos estudian derecho, alegan y alegan, hasta el final. Ambos defienden lo que piensan. Imagínate que, además, Hernancito vive con su papá... otro abogado más. Entonces, cuando estamos los cuatro, trato de hablar de cualquier cosa menos de un tema en que los tres discuten; si no, me duele la cabeza (se ríe).

–Precisamente tu divorcio con Hernán Calderón y la posterior pelea judicial en la que perdiste la tuición de tus hijos, para muchos es vista hoy como un episodio bastante machista.

–Había una mirada machista. El mundo gay era mal mirado y todo mi círculo era gay. Entonces muchos decían que mis hijos, sobre todo el menor, estaba expuesto a un ambiente promiscuo. Y si tú ves que casi nunca hay un violador gay, tampoco pedófilos. Ellos respetan mucho a los niños.

–¿Cómo lo viviste?

–Me dieron como bombo, muy duro, porque además ni a una alcohólica ni a una drogadicta le quitan los niños, entonces perder la tuición era muy heavy. Y claro, era como “¿qué habrá hecho esta mujer?”, y la verdad era que yo fui infiel. Y bueno, el padre de mis hijos es un excelente abogado. Hoy en día, una mujer que es infiel no sufre las penas del infierno. Eso sí, asumo que tengo gran responsabilidad, pero creo que no lo hice bien, porque sí fui infiel, me separé y, además, al poco tiempo metí a un personaje en mi casa y, claro, ese fue mi error. Quizás si hubiera mantenido un tiempo lógico, adecuado, creo que la situación habría sido distinta. Y sí, en ese tiempo lo pasé pésimo, pero pésimo... ese es el dolor más grande que he tenido.

–¿Te culpas?

–No, pero si me preguntas qué es lo que me ha marcado en la vida, ha sido precisamente eso. Piensa que mi hija tenía 11 años y mi hijo, 5. Entonces, ese tiempo que no estuve con ellos no lo voy ha recuperar nunca.

–¿Se lo has recriminado (a Hernán Calderón)?

–No, y aunque puedo perdonar, pero nunca olvidar, tenemos hoy en día una buena relación. O sea, si él tuviera una enfermedad grave, yo lo cuidaría. La confianza es muy grande, aunque pasamos momentos pésimos. Imagínate que tiene llaves de mi departamento por cualquier cosa que yo necesite. Es la única persona a la que le firmo un papel sin leer de qué se trata y eso que siempre me ha dicho que por ningún motivo haga algo así. Me acuerdo que una vez me pidió que le firmara algo y yo como estaba apurada no leí nada, puse la firma y listo. Al rato me llama y me dice: “Te comunico que me acabas de ceder todos tus bienes, pero no te preocupes que podrás usar el departamento donde vives hasta que te mueras”… y me lo dijo súper serio. Como que me asusté un poco, pero era broma.

–Volviendo a tu hijo, a él también se le ha tildado de machista en sus redes sociales, tanto por peleas como, por ejemplo, por fotografías en las que sale junto a mujeres en actitudes que las dejan como objeto sexual.

–Pero si son sus amigas que salen en bikini, que no se les pagó nada, y que él puso en su Instagram para tener más seguidores. Entonces, dicen “qué terrible como expone el cuerpo de la mujer”, pero si tú vas a la playa ves bikinis mucho más chicos en cuerpos espectaculares. Y no tiene nada de malo. Piensa tú que después, como le decían que exhibía solo a la mujer y que él no se atrevía a mostrarse, salió desnudo, mostrando todo por atrás… ¡yo casi me morí! Siempre les digo a mis hijos que me van a volver loca.

–Kel también ha salido en imágenes más insinuantes…

–A los dos les pregunto: “¿Es necesario?”. Es que yo soy muy moderna para algunas cosas, pero muy conservadora para otras, y ellos siempre me están sorprendiendo (se ríe).

–¿Te da susto con qué te puedan sorprender?

–Me preocupo más que asustarme (carcajadas). Todas las noches me meto a sus cuentas de Instagram para estar preparada para el otro día. Y también entro a la página web de Las Últimas Noticias… y digo “ojalá que no salgan en portada”. //@revistacosas

Leer articulo completo