17

nuevos articulos


Esta famosa red social acaba de superar los 100 millones de usuarios. Con apenas tres años de vida, ha logrado equiparar su influencia con los medios de comunicación tradicionales y generó un nuevo tipo de celebridad: los “twilebrities”.

Por: Manuel Santelices

En la edición de febrero de “Vanity Fair”, seis jóvenes mujeres posan envueltas en “trench coats” con sus Blackberries y iPhones en mano. Quizás usted no reconozca sus caras, pero en ese universo paralelo que es Twitter son celebridades. O más bien, como dice la revista, son “twilebrities”, ambiciosas y entusiastas estrellas de esta red social y de comunicación, que alcanzaron la fama sólo gracias a que lanzan constantes mensajes –tweets– de no más de 140 caracteres de largo, lo que equivale aproximadamente a 15 palabras.

Al Gore twittea para salvar el planeta.
El presidente Obama por supuesto que está en Twitter.

En promedio, estas amazonas de Internet tienen 1,3 millones de seguidores cada una. 1,3 millones de personas que, colgadas permanentemente de sus celulares o computadores, esperan “updates” que a veces son informativos: “Nuevo terremoto en Haití. ¡Todos a ayudar!”, y otras veces simples e intrascendentes: “¿Sabían que una persona come cerca de 35 mil galletas al año?”, lo que hace suponer que estas twitteras tienen demasiado tiempo libre en sus manos.
Twitter es considerado por algunos como un vistazo al futuro de las redes sociales y un estupendo medio de comunicación e información. Otros piensan que es la idea más estúpida creada en la era Internet. Y, para ser francos, es un poco de ambos.

Ashton Kutcher y Demi Moore incluso usan Twitter para contar que adquirieron un nuevo auto.

Como queda claro en las revueltas en Irán o en los sectores de la silenciada oposición China, el sistema es resistente a cualquier mordaza. Instantáneo y accesible, Twitter escapa fácilmente de las garras de la censura, y su capacidad para extenderse rápidamente como un virus en forma global, generalizada y sin jerarquías de ninguna especie. Todo esto lo convierte en un medio democrático capaz de superar a cualquier medio tradicional. Todo lo que se necesita es un informante con acceso a Internet.

Bajar de peso de una forma eficaz

Una forma eficaz de bajar el colesterol y las grasas acumuladas en el cuerpo es con el Té Chino del Doctor Ming, un producto que no tiene preservantes ni colorantes artificiales.

Las personas pueden bajar de peso con una simple fórmula que permite activar mecanismos del cuerpo para brindar bienestar y armonía. Su uso frecuente permite estimular las acciones del hígado para acelerar el metabolismo, reduciendo el colesterol y purificando la sangre.

Entre los beneficios del Té Chino para Adelgazar se encuentra el: quemar grasas, da energía, reducción de peso, fortalecer las defensas.

La combinación de las hierbas de este té permite activar el metabolismo, quemando grasas acumuladas en cintura y caderas.

Yo lo compré en la página de A3D, y la verdad, estoy muy contenta con los resultados!.

 

Eso, claro, acarrea algunos peligros. Hace unas semanas alguien lanzó un tweet informando sobre una evacuación de emergencia en Grand Central Station en Nueva York, posiblemente por un atentado de bomba. La noticia corrió como pólvora en Twitter hasta que horas más tarde otros tweets aclararon que no se trataba más que de una broma de pésimo gusto.

“Mi resolución para este año es no dejar que los pocos que tienen acceso a mi corazón, lo destruyan”, twitteó recientemente Lindsay Lohan.

Twitter también es uno de esos pasatiempos que pueden provocar fácilmente daño cerebral. “Cuando una está todo el tiempo en Twitter, la cabeza comienza a funcionar en 140 caracteres”, dice, con cierto orgullo, una de las “twilebrities” en “Vanity Fair”.
Uno a uno van apareciendo informes sobre qué comió el twittero al desayuno o cómo lo irritan los comerciales en televisión. De la moda en los Globos de Oro a las elecciones presidenciales en Chile, de la mejor sopa en conserva al tedio que produce algún nuevo programa de televisión. No hay nada que no merezca aquí una opinión, y una a una se van sumando hasta formar una montaña inútil de información que, sin embargo, permite sentir claramente el pulso de cada día.

A Paris Hilton le gusta twittear sobre su relación con los paparazzi.

No es raro que Ashton Kutcher, Britney Spears y hasta el Presidente Obama estén en Twitter. Como herramienta de autopromoción es insuperable, incluso mejor que Facebook, que según Vanesa Gregoriadis, la autora del artículo en “Vanity Fair”, es considerada por los twitteros como un mamotreto tan lento y pesado como una novela de Tolstoi.
El sistema permite que las celebridades den su propia versión de los rumores que corren sobre ellos, suban sus propias fotos y expresen, a veces con escalofriante candidez, sus opiniones y pensamientos. “Mi resolución para este año es no dejar que los pocos que tienen acceso a mi corazón, lo destruyan”, twitteó recientemente Lindsay Lohan.
El futuro de Twitter ha sido motivo de apasionada discusión desde que el sistema fue creado el 2007. Hay quienes aseguran que su muerte será natural, como la de MySpace; pero otros, incluyendo al columnista de medios de “The New York Times”, David Carr, piensan que estamos frente a una real revolución que transformará aspectos fundamentales de nuestra vida, desde cómo nos relacionamos con los demás hasta la forma en que creamos política o cultura.
Cuando se trata de números, Twitter parece imparable. Por estos días debería llegar a los 100 millones de suscriptores, y aunque esta cifra representa sólo la mitad de los suscriptores de Facebook, su crecimiento es tan acelerado y vertiginoso que no es difícil deducir que en poco tiempo superará a cualquier otra red social cibernética.

El twittero Pérez Hilton, el rey del rumor.

“¿Ha convertido Twitter mi cerebro en un puré?”, se preguntó Carr a sí mismo en una columna. “No. De hecho, tengo información que jamás podría haber imaginado posible, y en vez de pasar media hora surfeando en Internet en busca de iluminación, ahora recibo la sensación de las noticias del día y de cómo la gente está reaccionando a ellas en el mismo tiempo que me toma pedir un café en Starbucks”.
El autor sobre temas tecnológicos Steven Johnson, una de las voces más respetadas en este campo, sugirió en la revista “Time” hace un tiempo que Twitter había llegado para quedarse. “La historia de Internet sugiere que hay sitios ‘cool’ que se ponen y dejan de estar de moda rápidamente, y hay otros que pasan a formar parte fundamental de la plomería cibernética”, aseguró, “Twitter es definitivamente plomería”.
Como todo nuevo medio, Twitter está abierto a tantas posibilidades como ofrezca la imaginación. Ashton Kutcher y Demi Moore lo usan no sólo para contar que adquirieron un nuevo auto –con foto incluida–, sino para promocionar algunas marcas que los recompensan generosamente por el favor. Al Gore lo usa para salvar al planeta, el “The New York Times” y “El País” para ganar más suscriptores, American Airlines para ofrecer sus ofertas, Ellen DeGeneres para luchar por los derechos gays, y su vecina, quizás, para quejarse del ruido que hace en su departamento.