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lunes, 23 abril 2018
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Ricardo Lagos Weber: "Yo no defiendo legados"

Tiene claro que la derrota de la centro izquierda los tiene perdidos todavía. El nacimiento del Frente Amplio eclipsó a la Nueva Mayoría. Eso, dice Lagos, complejiza las cosas, pero abre esperanzas de un nuevo proyecto político. Por ahora, cree que hay que jugar un rol opositor, pero sin restarse de los grandes temas.

Por Claudia Alamo/ Fotos: Bárbara San Martín

Ricardo Lagos se siente –un poco– como llanero solitario. ¿Por qué? Porque su ingreso a la política fue tardío y, por lo tanto, no es un personaje que tenga una larga cultura de militancia partidista ni muchos amigos con quienes haya compartido una vida en la política. También sabe que ser el hijo del ex Presidente Ricardo Lagos, y llamarse igual, tiene de dulce y agraz.
Lagos Weber ha tratado de hacer su camino y de salir de la sombra del padre. De hecho, ha sido reelecto senador por la Quinta Región y en su partido no son pocos los que le han pedido que compita por la presidencia del PPD. Mientras lo piensa, el senador ha dado pasos en la dirección de cumplir un rol desde la oposición. Su participación en la Comisión de Infancia, liderada por el Presidente Sebastián Piñera, dejó a varios dirigentes del PPD con el rictus un poco tenso. Les molestó que aceptara ser parte de lo que algunos consideran una estrategia política del gobierno. Pero Lagos dice estar muy claro que para la ciudadanía sería inentendible restarse de trabajar en temas tan sensibles como son los niños.
“Yo no tengo problemas de carácter. De hecho, fui de los escasos senadores que votaron en contra de la ley Longueira, de pesca. Lo aprovecho de recordar siempre... Entonces, siento que aquí podemos hacer una diferencia. Y creo que la señal para lo opinión pública, de haberse restado de participar en una comisión, habría sido pésima”, dice desde su escritorio en el Senado.

–El gobierno de Sebastián Piñera ha tomado la delantera al convocar comisiones sobre Infancia y Seguridad. La oposición –su mundo político– se ve fragmentada. ¿En qué está la centroizquierda?

–Un mes de gobierno es bien poco como para juzgar a la oposición. Y, por el lado del gobierno, también me daría un tiempito para hacer balances. En estas semanas ha dado señales contradictorias. Nos convoca a acuerdos en temas sensibles para la ciudadanía, pero simultáneamente, toma decisiones que van a contrapelo. Tenemos que ver qué es lo que prima porque, si no, la gente se puede sentir utilizada. El gobierno tiene que tener cuidado de no abusar.

–¿Abusar de qué?

–Por ejemplo, si deciden sacar el CAE, ¿qué es lo que entiendo yo? ¿Que estaba pésimo el proyecto? O el protocolo de objeción de conciencia… Entonces, hay que manejarse con cuidado. Porque así como lograron una mayoría en la elección presidencial, no tienen mayoría parlamentaria.

–¿Y no se ha manejado con cuidado el gobierno?
–Hasta ahora, están al filo. Quiero saber qué van a hacer con los funcionarios públicos, cuánta gente van a echar… Pero es muy pronto para sacar conclusiones. Ya sabemos que en Chile las lunas de miel duran muy poco. Le pasó al propio Piñera en su gobierno anterior y a Michelle Bachelet también.

TERRITORIOS EN DISPUTA

–¿Diría que hay una nueva derecha?

–¿Qué es la nueva derecha? No la conozco todavía. Veo a un José Antonio Kast y no me parece que sea alguien nuevo.

–Pero en el despliegue del nuevo gobierno, ¿no hay indicios de una nueva derecha?

–Quiero ver qué hace en materia tributaria. ¿Le van a bajar los impuestos a las empresas? La derecha siempre ha dicho que no le gustan los impuestos porque perjudican el crecimiento. Y no les vayas a hablar del salario mínimo, porque te dicen que también perjudica el crecimiento. Es la misma derecha de siempre.

–Levantar la bandera de “lo social”, ¿habla de una derecha distinta?

–Vamos a tener que recorrer más camino para hacer un juicio justo sobre eso. No quiero prejuzgar. Lo que veo, por ahora, es que ellos vienen a consolidar una mirada más individualista de la sociedad chilena. Pero yo veo el drama que genera la inequidad en la distribución del ingreso. Y esos son los temas en disputa.

–¿Qué cree que terminó representando Piñera para ganar tan holgadamente?

–Creo que Piñera tuvo una gran virtud: en la mano derecha tenía a José Antonio Kast –que para mí es lo peor de la derecha chilena–, y en la otra mano estaba Felipe Kast. Piñera entendió que las elecciones se ganan con política e incluyendo a mucha más gente. ¿O alguien cree que el spot de la campaña de Piñera, cuando puso al ex Presidente, don Patricio Aylwin, se les coló de casualidad? Él apeló a todo el espectro político que pudo apelar. En cambio, nosotros no fuimos convocantes.

–¿Por qué?

–Porque hay sectores que leyeron que Chile iba solo en una dirección. Pero somos un país múltiple y diverso. Los chilenos queremos más derechos sociales, pero también crecimiento.

–¿Pero por qué ese mundo de izquierda no quería verlo?

–No es que no quiso verlo. Tal vez se priorizaron otras cosas. El crecimiento siempre es importante. Pero también hay que introducir reformas estructurales que permitan distribuir el poder de la sociedad chilena. Digo “poder” para ponerle color, pero es necesario redistribuir el ingreso, las oportunidades. Y para eso el gobierno de la Presidenta Bachelet, fue clave. Avanzamos muchísimo. De hecho, al final del día, la agenda de Piñera se bacheletizó.

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