17

nuevos articulos

viernes, 8 junio 2018
Publicado por

Rusia 2018: El lado oculto

Por: Jonathan Reyes / Fotos: Getty Images

Se acerca el Mundial de Fútbol en Rusia, y mientras muchos se preparan para viajar a vivir una de las experiencias deportivas más emocionantes, los ciudadanos de ese país deben soportar leyes feroces que persiguen a homosexuales, el machismo imperante en la clase política, y la detención de líderes opositores a Vladímir Putin.

Una de las imágenes más potentes de la realidad rusa se dio durante un debate televisivo realizado poco antes de las elecciones de pasado 18 de marzo, donde Vladímir Putin arrasó con el 76.6 por ciento de los votos. Lejos de establecer nuevas ideas, la discusión reveló la misoginia, el machismo y la violencia que las mujeres rusas viven hoy en una de las naciones más herméticas del mundo. Ksenia Sobchack, la única candidata entre ocho hombres que corrían por la presidencia, exponía sus puntos de vista cuando se enfrentó al candidato ultranacionalista Vladímir Zhrinovski. “A su edad no es bueno agitarse de esa manera, de verdad”, le dijo la Sobchack en un momento, a lo que el veterano político contestó con descalificaciones como “cierra la boca”, “prostituta”, “basura”, “vieja asquerosa” y “tonta”. Ni el moderador ni el resto de los candidatos hizo nada, ni siquiera condenaron el hecho. Finalmente, la candidata terminó lanzándole un vaso con agua a su contendor.

Sobchack fue la única postulante que dio su apoyo a diversas causas de la diversidad, lo que la llevó a tener que soportar insultos y agresiones. Sin ir más lejos, un manifestante la empujó al agua a la salida de un acto dedicado a la figura de Mikhail Gorbachov.

Mientras en diversos países del mundo, incluido el nuestro, se viven meses efervescentes respecto a la demanda feminista que aboga por la igualdad de género, incluyendo el fin del acoso y el abuso, en Rusia las mujeres no pueden levantar la voz y son fuertemente agredidas. La discriminación viene, en muchos casos, desde el mismo gobierno. En febrero de este año, Vladímir Vktorov, ministro de Salud de Chuvashia, una de las regiones de Rusia, desató una polémica al afirmar que “si una mujer estuvo con siete hombres antes de haber dado a luz, entonces tiene un cien por ciento de infertilidad”. Sus declaraciones ante un auditorio de 200 personas hicieron eco en las pocas agrupaciones de defensa de los derechos de la mujer que existen en la zona, pero, como era de esperar, no tuvieron una condena mayor por parte del sistema político ni de la opinión pública.

Quienes también han sentido con especial dolor el extremismo valórico en el país son los homosexuales, lesbianas y personas trans. Desde 2013, en ese país rige una estricta ley que condena todo tipo de “propaganda homosexual” que pueda ir dirigida a menores de edad. Pero, en rigor, se aplica para todo tipo de manifestación de cariño en público por parte de parejas del mismo sexo, la realización de marchas y todo tipo de música y arte que pueda estar ligado a la comunidad LGBT. La ley imparte multas de cinco mil rublos (unos cincuenta mil pesos chilenos) a los ciudadanos condenados, las que se elevan a los 50 mil rublos para los funcionarios públicos. Los extranjeros pueden ser detenidos hasta quince días para luego ser deportados a sus respectivos países. Los arrestos incluyen multas por 100 mil rublos. La prensa internacional ha denunciado diversos casos de ciudadanos de varios países que han debido enfrentar esa situación. La era de las redes sociales ha servido para que el resto del mundo vea cómo en distintas ciudades de Rusia muchos jóvenes son víctimas de violencia por parte de grupos extremistas que se amparan en esta ley para atacar a homosexuales, lesbianas y transexuales. Uno de los más peligrosos es “Occupy Paedophilia”, el que, a través de Internet, busca y persigue a jóvenes para luego torturarlos y viralizar los videos.

 

¡Lee el artículo completo en nuestra edición impresa!

Síguenos en redes sociales a través de TwitterFacebook e Instagram // @revistacosas

 

Leer articulo completo