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lunes, 15 junio 2015
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SERGIO CASTILLA EL AUTOR DE “GRINGUITO” VUELVE CON “PERLA”

POR: OSCAR SEPÚLVEDA

Como una historia entrañable la calificó el poeta Raúl Zurita. Es la nueva película de este cineasta chileno y en ella desarrolla una conmovedora metáfora sobre el abandono, no solo de los animales, sino también de las personas.

 

 

En el ’98 hubo una película que se convirtió en uno de los primeros éxitos resonantes del cine chileno. Su título era “Gringuito” y fue vista por cerca de cien mil personas, una cifra inusitada para ese momento en nuestro país. Además, cuando tiempo después la exhibió Canal 13, tuvo un rating de 36,8 puntos. “No hay nadie que no la haya visto”, comenta con justificado orgullo Sergio Castilla, su director.

El creador de ese taquillero filme volvió ahora con otra película que está dando que hablar: “Perla”, la historia real de un “pacto de salvación mutua” que hizo con una perra con la que se encontró en un momento muy triste de su vida. La adoptó y resultó ser una estupenda “actriz”. Eso hizo posible que, por primera vez, una perrita chilena protagonizara una película, la que fue estrenada hace unos días simultáneamente en veinte salas de Santiago. En la avantpremière, realizada en el Teatro Las Condes, “Linda”, como se llama esta artista perruna en la vida real, no tuvo ningún problema en posar con cuanto admirador de la película se puso a su lado para tomarse una selfie. Y luego subió al escenario, moviendo la cola con elegantes movimientos, seguida por potentes focos, sin inmutarse, porque –según Castilla– se acostumbró al ambiente del cine y hasta le gusta cuando se encienden las luces. Y lo que más satisfacción le produce a este cineasta chileno es que la gente, al ver “Perla”, se emociona. El poeta Raúl Zurita no escatimó palabras para expresar su reacción: “Es un filme conmovedor, brillante, entrañable. Una historia que constituye una metáfora de la humanidad entera”.

Charles Silver, curador del Departamento de Cine del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, encontró que “la película es una delicia para humanistas y amantes de los animales por igual”. También el cineasta Patricio Guzmán la elogió. “Es una obra tan generosa y rompedora, que emociona a todo el mundo. Además, ‘Perla’ es una star”, dijo. “Castilla logra hacer un trabajo impecable, una comedia de múltiples lecturas que emociona y, a la vez, nos hace mirarnos en nuestra chilenidad”, opinó la cineasta Margarita Poseck. El crítico ItaloPassalacqua destacó a esta película como una metáfora del abandono, no solo de los animales, sino de los humanos.

El entusiasmo ha sido amplio. El conductor de televisión Eduardo Fuentes escribió en su cuenta de Twitter @ fuentesilva: “Fue amor a primera vista con #linda de @PerlaPelicula”.

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Asegura el cineasta Sergio Castilla que a “Linda”, nombre de “Perla” en la vida real, le encanta trabajar. “La llevo a entrevistas y sabe que va a salir de la casa y se pone feliz. Le gusta el auto. Y cuando ve moverse las maletas negras con las cámaras, se vuelve loca. Le gusta estar con gente y es muy respetuosa”, dice. Y el día del estreno, en el Teatro Las Condes, todos los asistentes, entre ellos el ex ministro Andrés Velasco, fueron testigos de la soltura de esta perrita frente a los focos y las cámaras

UN ACTO DE COOPTACIÓN

Para Sergio Castilla, estas opiniones son valiosas, pero no son lo más importante: “Creo que las películas primero le gustan a uno y después viene la opinión del público. Los críticos son mediadores, pero no son lo central. Lo bonito es ver una sala reaccionando a una película”. Y él conoce de reacciones distintas de la gente. Su primer largometraje, “La historia”, estrenado en 1974, lo hizo antes del golpe y después, tras todo lo ocurrido, lo modificó, porque había cambiado su visión del mundo, y al final quedó tan críptico que él veía cómo la gente se iba de la sala cuando no le gustaba. Con “Gringuito” la historia fue diferente, dice.

Había una escena en que Carabineros detenía a un joven, y eso en las comunas de la zona Oriente de Santiago lo veían como un drama, mientras que en Maipú se mataban de la risa, porque los policías eran demasiado amables para lo que ellos estaban acostumbrados a ver en la calle.

Este proyecto cinematográfico de Castilla tuvo un comienzo azaroso. Caminando un día por la Avenida Colón con Sebastián Elcano, se encontró con una simpática perra abandonada que lo empezó a seguir. Él, en un acto impulsivo, la dejó entrar a su casa, sin tener claro ni siquiera su propio futuro.

No sabía si iba a tener que irse de Chile, ya que se le habían caído algunos proyectos. A los 15 días de haber adoptado a la perra, murió su mamá, que estaba en un hogar. “Ahí me di cuenta de que había adoptado a ‘Linda’ porque no me quería quedar solo. Mis hijos están afuera, estaba sin novia, no tenía ninguna relación. O sea, la adopción, más que una acto benévolo con un animalito, había sido un acto de cooptación de la perra hacia mí, motivado por la soledad. Emocionalmente yo estaba tan botado como la perra.

Pasaron las semanas, hasta que un día contemplando a ‘Linda’, me preguntaba: si ella pudiera hablar, qué cosas contaría. Y ahí comenzó la película”. Explica Castilla que “al principio ella era actriz de cine mudo, pero sin letreros, y después le puse voz, porque mis palabras en off no eran suficiente. Porque cuando uno conoce a un perro, entiende por sus gestos y actitudes qué te está diciendo; pero la gente no la conoce, entonces me pareció importante que sus pensamientos tuvieran voz”.

Según el director, antes del rodaje “tuve que aprender muy bien cómo era ella, y ella, cómo era yo. Así como Scorsese y De Niro tenían que hablar durante horas, caminando por Nueva York, para hacer sus películas, yo tuve que hacer lo mismo”. Cuenta que para filmar un spot en que ella llama a apagar los celulares en las salas de cine, tenía que poner a la perra sobre una butaca y esta tenía que ladrar. “Antes yo no habría sabido cómo hacerlo, pero como ahora la conozco, puse la butaca plana, la senté y le hablé.

Lo hice en inglés, porque ella entiende perfectamente, dado que yo viví en Nueva York con mis hijos, y para mí el idioma es como tu amigo o amiga: cuando no lo usas, sientes una gran soledad. Así que le pregunté si le gustaría comerse un huesito, y ella ladró de inmediato con mucho entusiasmo.

También ladra cuando se quiere ir de un lugar”, explica. “Le encanta trabajar. La llevo a entrevistas y sabe que va a salir de la casa y se pone feliz. Le gusta el auto. Y cuando ve moverse las maletas negras con las cámaras, se vuelve loca. Le gusta estar con gente y es muy respetuosa”.

Una de esas salidas fue al Parque Bustamante, donde se hizo un acto público y se aprovechó de promover esta película. Después hubo otro evento, en el Parque Inés de Suárez de Providencia, dedicado solo a “Perla”. El municipio invitó a un encuentro de ella con canes de la comuna, auspiciado, por supuesto, por Master Dog, y se mostró el trailer en pantalla gigante. Todos querían sacarse fotos con la perra.

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EL DOBLE MENSAJE

Como el 50 por ciento de las familias chilenas tiene un perro como mascota, Castilla cree que ese es un público potencial para ver el filme, porque en el caso de ellos se produce fácilmente una identificación con el animal. De hecho, “Perla” está recomendada para verla en familia y junto a los niños. El cineasta explica que más que un éxito comercial, lo que a él le interesa es generar un sentimiento de mayor cariño y respeto hacia las personas y hacia los animales solitarios. “Esos perritos que suelen ponerse cerca de los paraderos de micros, hacen eso porque andan buscando contacto con humanos, quieren compañía. Ellos son el símbolo del abandono, tanto perruno como humano. Esa es una realidad que todos debemos ver y es lo que aspiro a mostrar con esta película”, señala. Agrega que, en el plano personal, este filme también tiene un significado muy profundo para él: “Porque, terminando la película, me di cuenta de que en el fondo me estaba representando a mí mismo. En la vida real yo fui abandonado por mi padre. Así que aquí está expuesta mi propia historia. Y la hija de la que Samuel se ha alejado en la película representa a mi mamá, que en la vida real también fue abandonada por su padre. No por nada este proyecto lo empecé a hacer cuando ella murió. Es como un viaje de reconciliación de ambos después de su muerte. En el fondo, me convierto en un padre de mi mamá, y así se cierra el círculo”, dice.

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Esta última entrega de Sergio Castilla ha cosechado entusiastas elogios entre quienes la han visto. El curador del Departamento de Cine del Museo de Arte Moderno (MoMA), Charles Silver, consideró que esta película es “una delicia para humanistas y amantes de los animales”. Y el cineasta chileno Patricio Guzmán señaló que “es una obra tan generosa y romperdora, que emociona a todo el mundo”, junto con comentar que “Perla es una star”. 

 

 

 

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“Terminando película, me di cuenta de que en el fondo en ‘Perla’ me estaba representando a mí mismo. En la vida real yo fui abandonado por mi padre”, confiesa Sergio Castilla. 

 

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