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viernes, 19 junio 2009
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Sergio Melnick: "No soy brujo, soy mago"

El economista y ex ministro de Pinochet tiene su lado B. Despliega rudeza y racionalidad, pero se maneja en el mundo esotérico con bastante fluidez. A punto de lanzar su libro de tono casi bíblico sobre el viaje espiritual del ser humano, Melnick también dispara a la contingencia. Afirma que “Bachelet ha hecho un muy mal gobierno” y que Andrés Velasco ha sido el peor ministro de Hacienda que ha tenido el país.

Llueve en Santiago. Una tetera marroquí mantiene la temperatura ideal del té verde a la menta. Butacas de terciopelo y cortinas de gasa cuelgan de las paredes. Y en un rincón del arabesco restaurante “Zanzíbar” de Vitacura está Sergio Melnick, el economista, ex ministro de Pinochet, ex panelista de televisión y hombre estudioso de la cábala, el tarot, el péndulo y la numerología.

Con 57 años, barba larga y canosa, Melnick ha ido adquiriendo un look entre rabino antiguo y Mago Merlín. Y es que cada vez lo atrapa más el mundo de los símbolos esotéricos. De hecho, en estos días saca a la luz su libro “El Arca de Moed, y su viaje por el tiempo”. Un libro extraño que hay que ir descifrando todo el rato, porque está lleno de dobles fondos, de mensajes ocultos. Y tan consciente está de aquello que, publicado el texto, comenzará a dictar talleres para explicar lo que significa existencialmente ese periplo espiritual que él dibuja y que lo plantea como una pregunta: “Si usted debiera iniciar el gran viaje y ya nunca volver a esta realidad, ¿qué es lo más valioso que se llevaría? ¿Qué es lo que realmente debemos rescatar de esta gran civilización?”.

Buen conversador, amante de la buena mesa, Melnick es formalmente un empresario que funciona en el mundo de la tecnología digital y los negocios. También es un apasionado de la política. Es de derecha y un francotirador incansable hacia las trincheras de la Concertación. No cree, como dicen todas las encuestas, que Michelle Bachelet sea un fenómeno en la sociedad chilena. Por el contrario, sostiene, “ella ha hecho un muy mal gobierno”. Tampoco enfila con los sondeos de opinión pública que ponen al ministro de Hacienda en la cima de la aprobación. Para él, Andrés Velasco lo ha hecho “pésimo”.

En esos mundos paralelos que envuelven a Melnick, donde la razón se empalma con lo espiritual, se plantea esta entrevista.

–¿Qué sentido tiene este libro? Convengamos que es un texto raro, medio bíblico…

–Sí, puede ser raro. Es un libro que está escrito bajo la perspectiva de la magia. Está lleno de claves. De secretos. De cosas que no son obvias. Y es que parte de una historia curiosa. Lo escribí al inicio de los años 90 cuando había comenzado a estudiar la Biblia y la cábala. En ese momento, le pregunté a mi maestro: “¿Qué pasaría si Dios decidiera destruir el mundo como en la época de Noé?”. Porque Dios ya prometió que no sería con agua…

–¿Y a qué conclusión llegó?
–Es una pregunta abierta. No tiene una respuesta. Por eso me quedé pegado. Yo creo que Dios nos va a inundar con máquinas, con tecnología e información. Por lo tanto, la otra pregunta es: “¿Qué arca habría que construir y qué habría que rescatar del mundo para salvarlo de nuevo?”.

–¿El libro lo responde?
–Bueno, el “Moed” somos todos nosotros. Yo quiero que la gente se haga la pregunta de qué hay que rescatar de esta civilización, porque esa pregunta es mágica. Te obliga a descartar, a priorizar, a trabajar con síntesis y no con análisis. Y ese es un ejercicio maravilloso para la mente. Yo sé que no será un libro masivo, pero es de esos textos importantes como las escrituras antiguas.

–¿Cómo un hombre pragmático, que funciona con la razón, tiene esta mezcla de brujo y político? Eso sí que es raro…
–No soy brujo, soy mago. Los brujos trabajan con poderes innatos. Los magos trabajamos con conocimiento. No es que uno sea mejor que otro. Son dones. Y si miras la historia de la civilización, siempre ha transcurrido entre la magia y el intelecto. Los seres humanos somos la intersección de eso. No podemos vivir sin magia y tampoco sin razón. Por lo tanto, tenemos que hacer un esfuerzo por integrar ambos lados.

–Sin embargo, estamos en una civilización donde el intelecto, la razón, tiene un peso preponderante y excluye lo desconocido. ¿Dónde entra la magia?
–El problema es que la ciencia y la tecnología se han transformado en la religión del presente. Esa es la hipótesis del libro: por habernos ido tanto a la razón, nos hemos degradado ética y moralmente, porque no nos estamos haciendo las preguntas esenciales del ser humano. Por eso creo que este librito, que no va a ser popular, es trascendente.

–¿Y qué lo hace pensar que su obra puede tener efecto en una sociedad racionalista?
–Partamos de la base que la pelea de la magia y la razón está pérdida. El mundo es esclavo de la tecnología. No tiene vuelta atrás. Por eso nos enfrentamos a la gran bifurcación. El 99 por ciento de la humanidad va a quedar atrapado por la tecnología y sólo un pequeño porcentaje hará el otro camino. Teniendo eso claro, este librito está orientado a unos pocos, que son aquellos a los que les tiene que llegar…

–Pero usted mismo es parte del 99 por ciento de esa gente esclava de la tecnología. De hecho, su empresa está dedicada a eso. Usted vive de eso.
–Así es. Y te lo explico: todo el mundo cree que pronto se acabará el mundo, que viene la destrucción en el 2012. Yo pienso que eso no es como la gente cree. Lo que viene es un cataclismo para el ser humano. No para el planeta. Vamos a dar los últimos pasos antes de quedarnos atrapados por las máquinas. Y la trampa, la gran trampa del ser humano es que nos hemos creído creadores. Ahí está la falla fundamental: pensar que somos capaces de controlar el mundo con la pura razón. Por tanto, viene la bifurcación. A un lado estarán los valientes, los que se salen del sistema y que pasan a ser los virus contra el sistema. Esos son todos los que tienen este pensamiento espiritual o mágico, y van a ser las minorías perseguidas. Van a equivaler al Partido Comunista del futuro. Y será una paradoja porque yo voy a estar ahí (se ríe).

POLÍTICA ESOTÉRICA

–Lo que no entiendo es cómo usted, que le da tanta importancia a la magia, es parte de un mundo político donde la racionalidad y el pragmatismo tienen sus raíces…
–A todo el mundo le llama la atención esta dicotomía que tengo entre el economista, el racionalista, el científico que soy, con esta cosa esotérica. No les cuadra. ¡Y menos si eres de derecha! Pero al mismo tiempo eso es lo que les llama la atención de mí y les da confianza.

–¿Qué?
–Que en este mundo esotérico, hay muchos rifleros que hacen un cursito y empiezan a predicar. Las personas tienen miedo a encontrarse con estos gallos y cuando se encuentran con tipos que no cobran, se abren. Y olvídate… Es asombrosa la cantidad de amigos de izquierda que se me ha acercado a preguntar cosas, a jugar con el péndulo o con las cartas del tarot.

–Entre los políticos, ¿quién cree que tiene su lado esotérico desarrollado? ¿Bachelet? ¿Piñera? ¿Frei?
–No. Bachelet no tiene nada de esotérico. Es lo más pragmático y racionalista de la tierra. Cuando ella asumió, se le cayó la piocha de la banda presidencial. Era una señal. Mil veces le ofrecí que habláramos. Le mandé mensajes y nunca respondió.

–¿Y qué tenía de especial que se cayera la piocha?
–Las cosas en la vida no ocurren porque sí. Que se le haya caído la piocha es una señal muy fuerte. Y así se lo he dicho a ella por televisión, por los diarios… Mil veces le mandé a decir que en ese terreno no hay diferencias ideológicas.

–Pero ella no le hizo caso y tampoco le ha ido tan mal. Las encuestas la tienen encumbrada a categoría de fenómeno.

–Perdóname: yo creo que le ha ido muy mal. Ser popular no es lo mismo que ser un buen gestor. El caso más patente lo tenemos en Ricardo Lagos. Finalmente, la verdad siempre prevalece. Y te insisto: el gobierno de Michelle Bachelet ha sido muy malo. Muy parcial. Y eso redunda en pobreza, que es por lo que trabajan. Eso es lo que me da impotencia, casi rabia: que aquellos que dicen que trabajan por los pobres, terminan empobreciéndolos.

–Las cifras no dicen eso…
–Sí lo dicen. Lo dicen en forma elocuente.

–Disculpe, pero los datos indican que la gente ha mejorado su estándar de vida y, respecto de ella, las personas creen que ha montado una red social y se sienten protegidas…
–Es que estamos confundiendo tres meses con tres años de historia. O sea, la gente se olvida que hace tres años Bachelet bordeaba el 30 por ciento de popularidad y que el gobierno era despreciado. Lo que ocurre es que ahora con la crisis se sienten más protegidos. Pero la crisis no ha terminado. Hay que ver cómo culmina el año. Por lo tanto, quedarse sólo con la foto de los últimos meses es como pensar que el país es idiota y que durante tres años lo castigaron por nada. Acuérdate que cuando la Bachelet estuvo más desesperada empezó a inventar el cuento del femicidio político. Una estupidez sin sentido. La historia le va a pasar la cuenta. Ella se ha comportado como una ministra de Asuntos Sociales y no como Presidenta de Chile. Descuidó completamente el tema del desarrollo y se dedicó a gastar. Por otro lado, hasta hace sólo seis meses, todos rechazaban la gestión del ministro Andrés Velasco, el mismo que ahora andan candidateando como Presidente de la República. Sinceramente, éste es un país oligofrénico.

–Pero al final, a pesar de todas las críticas, se impuso Andrés Velasco y hoy todos, de izquierda a derecha, lo alaban…
–Finalmente la verdad siempre la dice la historia y yo creo que Velasco va a quedar con el peor récord de crecimiento que han tenido los gobiernos de la Concertación. El peor.

–¿Aunque haya actuado con responsabilidad en momentos en que las arcas fiscales estaban llenas y él optó por ahorrar?

–Es que eso no es verdad. A mí, Velasco es uno de los personajes que más rabia me da, por lo caradura.

–¿Por qué?
–Primero, porque el precio del cobre no fue mérito de este gobierno y segundo, porque con la regla del superávit estructural que impuso Nicolás Eyzaguirre no puedes gastar ni un peso sin la autorización del Congreso. Por lo tanto, el ahorro no es virtud de este gobierno.Todos sabemos que era imposible gastar esa plata aunque hubiesen querido. El dato de que a fines del año pasado la inflación tenía en jaque a la economía chilena es elocuente de que se manejó todo mal.

EL KARMA DE PIÑERA

–Volvamos a la mirada esotérica de la política. Afirma que Bachelet es muy pragmática. ¿Qué me dice de Piñera?
–Bueno… Todos arrastramos karmas, pero Sebastián arrastra un karma muy grande: él nunca ha hecho el viaje interior. Me refiero al viaje profundo hacia uno mismo.

–¿Será, tal vez, porque no se quiere ver…?

–De todas maneras. Lo que pasa es que Sebastián tiene una luminosidad enorme. Es un tipo brillante como pocos, pero toda esa brillantez la ha puesto hacia fuera. Si él alumbrara un poquito su interior, se encontraría con una sorpresa gigante.

–¿Cuál?
–Yo creo que él no se mira hacia dentro porque no ha podido resolver la pregunta, en forma profunda y mística, de por qué quiere gobernar Chile. Piñera será Presidente cuando le explique al país, en forma convincente, por qué quiere ser Presidente. Finalmente, el dilema esotérico más grande de Sebastián es que si él viaja para dentro y se descubre, capaz que no quiera ser Presidente. Creo él no quiere enfrentarse a eso.

–Y en el caso de Frei, ¿cuál es el sentido esotérico de su candidatura?
–Es curioso. Frei tiene como un mensaje interno de ser “el salvador”. El se siente salvador de algo, pero no sabe de qué. El problema es que cuando los salvadores no son tales –y Frei no lo es– terminan siendo los que van al sacrificio. A mí me da la impresión que Frei va a ser la cara visible del fin de la Concertación.

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