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viernes, 11 mayo 2018
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Sigrid Alegría: En el camarín de mujeres

Alegre y desinhibida, temerosa del abandono, pero madre aperrada y buena para la terapia, es esta conocida actriz que está cumpliendo 20 años en pantalla. Hace justo dos décadas fue su primera portada en “Cosas”. Hoy nuevamente es protagonista de nuestra revista y también de la nueva apuesta dramática de Mega.

Por: Bernardita Cruz / Foto: Jonathan Zamora para Estudio Schkolnick / Asistente: Bolívar Vega / Maquillaje: Poli Picó con productos Mac / Asistente: Mercedes del Solar / Producción: Sara Lavín / Asistente: Agustina Grant

Leonor es una de las hermanas Falco, pertenecientes a una familia tradicional, en la cual, de la noche a la mañana, la madre decide aprovechar más la vida y otorgarse una serie de libertades en las que su marido no está incluido. Entonces, la mujeres del clan comienzan su propia búsqueda de la felicidad que las llevará a cambios totales en su vida.

La primera mujer es un personaje de “Borrón y cuenta nueva”, de TVN. La segunda, pertenece a uno de los roles protagónicos de la próxima apuesta dramática nocturna de Mega.
A ambas las une quien estuvo y está actualmente a cargo de personificarlas: Sigrid Alegría. A ambas las separan 20 años… así es, porque esta actriz, ganadora de los premios Altazor y Copihue de Oro, cumple por estos días dos décadas en pantalla.

Cuenta que esa mujer de 1998 que entraba a las grandes ligas de la televisión era bastante tímida, tal cual como lo es hoy, pero, al mismo tiempo, valiente, con metas y muchas responsabilidades. Y claro, si cuando comenzó a grabar tenía un hijo de solo cinco meses, fruto de su relación con el actor Andrés Velasco.
Confiesa que sus primeros pasos en televisión fueron después de varios no. Así es, porque cuando estaba estudiando teatro, la llamaron muchas veces a castings, pero ella prefirió estudiar. Dice que más que nada era porque se quería sentir segura de tener todas las herramientas necesarias. Hasta que dio la prueba de cámara con Francisco Melo. Y quedó. Finalmente, el “sí” y el “bienvenida” se hicieron realidad en TVN.

“En la primera escena que grabé estaba con la Coca Guazzini, Jaime Vadell y Mauricio Pesutic. Y de repente me miran los tres y me dicen ‘te toca’, y yo no podía creer lo que me estaba pasando. Estaba la Anita Reeves también. Era impactante. Estaba entrando a un planeta absolutamente nuevo, entonces todo era increíble. Era impresionante para mí. Hoy, a pesar de que siguen teniendo el mismo valor, me es más cotidiano, me es más normal tenerlos tan cerca. Yo creo que esa es la gran diferencia entre lo que era hace 20 años y cómo soy ahora”.

–¿Qué recuerdas de tus compañeros de esa época?

–Además de estar impresionada de trabajar con actores tan importantes, también me impactó la velocidad con la que se trabaja. Yo había hecho cine, pero en televisión la inmediatez emocional es muy potente. Y bueno, me mantenía concentradísima, porque no quería fallar. Tenía tres compañeros muy cercanos que me enseñaron muchas cosas. Una era la Paula (Zúñiga), que me hablaba mucho del trabajo emocional. También estaba Francisco Pérez-Bannen, un actor intelectual y que le gusta mucho enseñar, así es que a él le saqué el jugo (se ríe). Y también tenía el cariño y la contención de la Coca Guazzini, ¡y su sentido del humor! Me hacía reír un poco en medio de este temor gigante que tenía.

–¿Cómo te relacionas ahora con los actores más jóvenes que llegan a las teleseries?

–Me pongo en el lugar de ellos. Debo confesar –y no podría explicar muy bien el porqué– que fue muy duro para mí entrar a este mundo. No me sentí bien recibida. Puede que sea porque estaba muy asustada, no sé. No me atrevo en este momento a acusar a nadie por esa sensación.

–¿Pero solo era una sensación o pasaban cosas concretas?

–Es que yo entré con un personaje que salía en el afiche de la promoción de la teleserie. Era una historia coral con respecto a los protagonistas… y yo estaba ahí. Me imagino que entrar un poquito como la jovencita de la película puede ser violento para un equipo que ya estaba consolidado, puede ser un poco invasivo. Como sea, la contención la vi solo en la Coca Guazzini. Me costó mucho conquistar el camarín de mujeres y tener una conversación más parecida a la amistad.

–¿Qué cosas pasaste?

 

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