17

nuevos articulos

martes, 28 febrero 2017
Publicado por

Vacaciones, (des) amor y terapia

Patricia Lecaros

La conectividad permanente, la disponibilidad 24/7, la adhesión a las redes sociales y la mensajería instantánea han terminado convirtiéndose en elementos disruptivos para las parejas. Esto pues afectan profundamente su intimidad.

Las vacaciones, en ese sentido, pueden ser la instancia ideal para que las parejas vuelvan a “conectarse” después de un largo periodo de estrés.

Hay, sin embargo, parejas que descubren así que ya no lo pasan bien juntos. Prefieren estar acompañados de más gente para evitar los momentos a solas. Las peleas se convierte en un asunto rutinario. El día a día se vuelve insostenible.

Frente a esto puede haber dos caminos. Meter el problema bajo de la alfombra y volver a la vida en marzo “como si nada”, sin resolver las diferencias, con el riesgo de que esto gatille una crisis futura mayor. La segunda opción podría ser la enfrentar el tema. ¿Una manera de hacerlo? Acudiendo a un terapeuta especializado en parejas para revisar, en profundidad, la situación.

Que una relación de pareja esté aburrida o en crisis no debe ser sinónimo de quiebre. Es, posiblemente, el resultado de un desgaste dadas situaciones difíciles que se han vivido y que han deteriorado la comunicación.

Hay parejas que han optado evadir inminentes conflictos poniendo, por ejemplo, el computador y el teléfono al medio. El problema es que las relaciones se hacen menos profundas y la expresión presencial, cara a cara, tan fundamental para mejorar el vínculo, pasa a segundo plano.

Es importante revisar en terapia la evolución de la relación, las soluciones intentadas para resolver los problemas, el estado emocional, las necesidades y expectativas de cada uno. Veo regularmente cómo aumentan las consultas por parte de parejas jóvenes conscientes de lo perjudicial que puede ser entrar a dinámicas negativas (entre ellas celos o infidelidades, por ejemplo) sin ponerles freno a tiempo. Esto me sorprende y, a la vez, me alegra.

En momentos en los que las parejas tienen expectativas más altas que nunca de su relación, las parejas Millenials parecen estar más conscientes de la importancia de pedir ayuda cuando ven que un problema se repite y no cuentan con las herramientas para resolverlo. Esto, cuando a pesar de quererse sufren estando juntos.

Analizar las verdaderas razones para seguir emparejados o para separarse requiere de muchas horas de análisis y de conversación, de un modo respetuoso, honesto y reflexivo. Es una buena manera de prevenir, a tiempo, un problema mayor.

 

 

 

Leer articulo completo