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martes, 11 septiembre 2018
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Ximena Ossandón: "Lavín nunca ha estado donde las papas queman"

La diputada de RN dice que hay mucha gente de izquierda que está aterrada porque los Ossandón –ella y su hermano– le van a arrebatar las banderas de lo social. Ese es uno de sus objetivos. El otro es “abrirle los ojos a la derecha capitalista”, explica aquí.

Por: Claudia Álamo / Fotos: Bárbara San Martín

Desborda energía. En menos de cinco minutos, ya ha desplegado una conversación rápida, intensa, al hueso. Dice que se ha tomado muy en serio su labor de diputada. Que ella se la va jugar siempre por lo que cree, aunque sea impopular, porque a su juicio, “no hay nada peor que el político merengue”.

Ximena Ossandón Irarrázabal tiene 55 años, nueve hijos y comenzó su carrera política tardíamente. Fue un reinventarse, aunque no fue un giro total en su vida porque su trabajo en terreno, eso de generar cercanía con la gente, lo venía haciendo desde que su hermano Manuel José Ossandón –el Cote– era alcalde de Puente Alto.
Mujer de fe. La Virgen cuida su casa. Una medalla de la Virgen cuelga de su cuello. Sin embargo, sus convicciones religiosas no nublan sus vínculos. De hecho, ha sido comentada la relación que ha generado con diputadas del Frente Amplio, como Pamela Jiles o Natalia Castillo. También con Camila Vallejo del Partido Comunista. “Yo no soy ideologizada. Las escucho. Me interesa saber qué piensan. Te mueres la cantidad de cosas que conversamos en privado y en que estamos de acuerdo. El gran drama de nuestro país es la polarización. Mucha gente me ha dicho: ‘Pero cómo puedes ser amigas de...’, eso es lo más ridículo que hay. La amistad va mucho más allá”, afirma mientras se toma un té de berries en una cafetería del Barrio Italia.
Dice que ella no mira la realidad desde la ventana. Que justo el otro día partió con un señor del Serviu a visitar un hogar en Bajos de Mena. “Le supliqué que por favor fuéramos. Cuando llegamos le dije: ‘Ya, entra a los blocks. No te quedes afuera. Entra. Anda al baño y haz pipí’. Llegó muerto. Y le dije: ‘Tú entiendes dónde están los campamentos ahora, ¿o no?’. Bueno, déjame decirte que yo prefiero mil veces que me pongan una mediagua con dos chanchos al lado, a vivir en esos blocks donde la gente está viviendo hoy. Esas son las cosas que tenemos que ver y que no vemos”, comenta.

–El gobierno se instaló diciendo que su sello era ser una derecha social. ¿Ese relato se ha desplegado?

–Lo primero que te quiero decir es que la llegada, la aparición de la derecha social, de este proyecto que representamos los Ossandón, es una mala noticia para mucha gente. Y especialmente para la izquierda que siempre enarboló las banderas de lo social. En cambio nosotros éramos, supuestamente, la derecha capitalista, la derecha pinochetista. Y nosotros, con nuestro relato, vamos a quebrar eso.

–O sea, ¿ustedes amenazan a la izquierda?

–Nosotros tenemos dos tareas. Por un lado, que la izquierda se vea amenazada, porque le quitamos las banderas. Y por otro lado, tenemos la gran tarea de abrirle los ojos a la derecha capitalista.

–¿Cómo es esa derecha social de los Ossandón?

–Nosotros hemos vivido en esta derecha toda la vida. Es una derecha donde la productividad y los números son súper importantes. Creemos en el crecimiento económico, pero no podemos negar que el chancho ha estado mal pelado y la redistribución, el chorreo… Bueno, ninguna de esas cosas sucedieron. Entonces, nosotros tenemos que abrir los ojos y mirar lo que realmente pasa en el país. Eso fue lo que pasó entre la primera y la segunda vuelta presidencial. Y, de hecho, tomando las banderas de la derecha social de Manuel José, Piñera ganó.

–¿Y el gobierno ha recogido las banderas del Cote Ossandón, o solo sirvieron para ganar?

–Sí, las ha recogido. Pero siempre estamos alerta. Nosotros no nos vamos a callar cuando las cosas no se estén cumpliendo, como el tema de la gratuidad universal. En un minuto dijeron que no iban a poder invertir en el Hospital Sótero del Río, porque no había plata, pero ahora subió a la palestra de nuevo. Eso es entender que a la gente no podemos seguir dándole promesas. Y muchas de esas cosas fueron parte de lo que Manuel José negoció con el Presidente Piñera.

–¿Por qué tú hablas de “nosotros”?

–Porque con el Cote siempre hemos trabajado en esto. Mucha gente me dice: “Usted fue la que empezó a acuñar este tema de la derecha social”. Y, claro, yo decía cómo debíamos diferenciarnos de esta derecha tradicional, de la cual nosotros nunca hemos renegado. Te lo quiero dejar súper claro. Pero esto es reivindicar antiguas banderas que alguna vez fueron enarboladas por la UDI popular. Hoy en día fueron retomadas por nosotros.

–¿Se habían perdido? –Esas banderas fueron dejadas de lado por una derecha que se fue empezando a acomodar en su zona de confort. Fuimos pocos los que comenzamos a decir: “Aquí hay una realidad cruel”. Efectivamente, en Chile no existe la miseria que existía antes, pero hoy tenemos realidades que, a veces, pueden ser hasta peores. Las condiciones de vida de los inmigrantes, no podemos negarlas. Tenemos un nuevo concepto de lo que son los campamentos.

LO VALÓRICO

–Si ustedes están más cerca de la realidad, ¿cómo no abrirse a temas como el aborto? ¿O ahí pesa más lo conservador?

–Mira, ahí tú mezclas varios temas. Uno es el tema de ser conservador. Hoy, la derecha está siendo mucho más tolerante y diversa. Yo quiero terminar con ese mito. Porque cuando te hablan de conservador, considero que no hay nada más conservador que quedarse pegado en la ideología. Y hoy veo a una izquierda absolutamente ideológica y que está siendo totalitaria. Es una izquierda que no es capaz de reconocer temas de derechos humanos, a diferencia de nosotros que sí somos capaces de decir que las dictaduras no son buenas ni de un lado ni del otro.

–Por eso frente al debate del Museo de la Memoria, tú dijiste que si hubieses tenido un hijo desaparecido, probablemente...

–Yo hubiera sido igual o peor. No podemos perder la empatía, no podemos vivir en la ceguera. Y aquí hay un grupo que está súper ciego. ¿Dime si no hay nada más conservador que eso? Que no es moverte de la ideología. La izquierda está súper capturada. No son capaces de reconocer siquiera lo que muestran los noticieros de lo que está pasando en Nicaragua, Venezuela…

–Pero esa negación también la tienen sectores de la derecha, ¿o no?

–Efectivamente, por nuestro lado tenemos que reconocer que en el gobierno militar, en la dictadura militar, existieron abusos a los derechos humanos. Pero me carga cuando te dicen: “Usted es conservadora en lo valórico”. Yo digo: “Sí y a mucho honor”. Porque también soy muy liberal y abierta de mente en otras cosas.

–¿En qué cosas?

–O sea, hoy en día, yo tengo una posición distinta de la que tenía hace 30 años. ¿Sabes por qué? Porque he estado con los pies en la calle, he visto a la gente.

–¿Y eso no te ha hecho cambiar la percepción, por ejemplo, respecto del aborto?

–No, es que eso es otra cosa. Yo soy aborto cero. Las 52 mil personas que votaron por mí lo saben. Y esto es lo que necesitamos en el país: políticos y políticas consecuentes. El aborto es matar. Hablan de la “interrupción voluntaria” del embarazo porque suena más suave, más bonito. Pero “interrupción” es aborto aquí y en la quebrada del ají. Para mí, el aborto es la política pública más desgraciada que puede existir.

–Un legislador puede estar a favor o en contra. Es una posición personal. Pero cuando uno tiene que legislar por el país, y por esas otras mujeres, ¿tiene que imperar el punto de vista personal?

–Yo voy a legislar para que ninguna de esas mujeres llegue a tener la necesidad de abortar, porque no tienen redes, porque no tienen familia. Como Estado tenemos que darles una red de protección a esas mujeres. Y también a los hombres... No hay nada peor, ni más individualista, que el feminismo radicalizado, porque deja afuera de la ecuación a todos los demás.

–El punto es que para ti puede no ser un camino. Pero sí lo es para otros…

–Pero es un camino tortuoso. Todos sabemos que la libertad no empieza cuando tú eliminas al niño. Si yo realmente quiero proteger a la mujer tengo que hacer políticas integrales. El argumento que tú me das es muy conocido. Viví en Estados Unidos, y el gringo para todo decía: “Yo no lo voy a hacer, pero no lo puedo impedir”. Bueno, yo creo que la cultura de la muerte nunca debe entrar en nuestras políticas públicas.

EL TERROR DE LA IZQUIERDA

–¿Y cómo desde tu posición has logrado esta cosa como tan compinche con Pamela Jiles, Camila Vallejo, que tienen una posición diametralmente opuesta a la tuya?

–Porque me resulta muy enriquecedor escuchar otras posiciones. Cuando Pamela Jiles tuvo este problema con el diputado Urrutia, yo salí inmediatamente a defenderla. Me podrían haber sacado la mugre en La Moneda, pero a todo el mundo le digo: “Tú tienes que estar en los pies de una persona que ha sido torturada”. Es fácil hablar cuando a ti no te ha pasado nada. Esa es la diferencia. Nosotros nos relacionamos con todo el mundo, transversalmente. Por eso que la izquierda se aterra con la aparición de esta derecha social encabezada por los Ossandón. Saben que hay muchos de ellos que se sienten cómodos con nosotros.

–¿Gente de izquierda se sentiría cómoda en un proyecto político de ustedes, los Ossandón?

–Totalmente. Por eso es que les incomoda esta aparición. Ellos saben que el gran rival que tienen es mi hermano. Mucha de la gente de izquierda, incluso en el Parlamento, me ha dicho que se sentiría muy cómoda con Manuel José de Presidente. Estoy hablando de los realmente democráticos, no de los que están atrapados y ciegos por este cuento ideológico. Esa izquierda está aterrada con que Cote sea candidato.

–¿Por qué?

–Bueno, porque se les desmorona su discurso. Porque ellos están acostumbrados a tratar con una derecha capitalista y pinochetista. Y aquí les aparece una derecha que no es ni capitalista, que es capaz de aforrarle al banquero, que es capaz de sacar a la luz pública las desigualdades.

–En ese sentido, José Antonio Kast. ¿No lo incluyes dentro de esta derecha social?

–Lo que pasa es que José Antonio está absolutamente atrincherado en la derecha pinochetista. Nosotros no. Creo que él ha hecho un uso exagerado de esas posiciones para tener más notoriedad.

–Pero también representa algo de esa derecha social, ¿no?

–Hoy en día todo el mundo quiere tomar las banderas de la derecha social y nosotros felices de compartirla. Mientras más gente esté con nosotros, mejor. Lo importante es que vayamos a un mismo relato.

–Hoy por hoy, hay varios candidatos peleando un relato para ser el sucesor de Piñera. ¿Cómo vislumbras esa competencia que tendrá su hermano?

–Por ahora, Cote está haciendo el trabajo que corresponde. Está recorriendo Chile, haciendo seminarios muy pequeños. Eso te indica la nobleza de Manuel José. Podría estar haciendo actos masivos, pero no. Él se reúne con autoridades, con Seremi, para que entiendan el concepto de la derecha social.

–Andrés Allamand también ha estado recorriendo el país...

–Pero Allamand es distinto. Él está haciendo grandes seminarios. Manuel José está haciendo un trabajo más modesto. Y lo está haciendo porque realmente quiere que a este gobierno le vaya bien, porque es una persona bien nacida y de corazón, y quiere que el Presidente Piñera haga un buen gobierno que beneficie a la gente más vulnerable.

–¿Y qué otros candidatos ves?

–Veo a Allamand, a los dos Kast, al senador Chahuán y a Manuel José.

–¿Y a Joaquín Lavín?

– Puede ser… Incluso, te diría que Lavín sería el candidato más potente que le podría competir a Manuel José.

–Son como lo mismo, ¿no?

–No. No son lo mismo porque Joaquín nunca se ha probado donde las papas queman.

–¿Cómo que no?

–No. Lavín nunca ha sido alcalde de comunas vulnerables. Nunca ha tenido muchos problemas y pocos recursos. Y ahí es donde se prueba la gente. Es re fácil ser alcalde cuando tienes muchos recursos. Lo digo sin quitarle ningún mérito, pero los problemas que se deben enfrentar en una comuna pobre, no se pueden comparar.

–De todos modos, Joaquín Lavín logra conectar con la ciudadanía. Tiene algo ahí…

–Sí. Y eso es muy bueno y muy notable. Por eso es que creo que Lavín puede ser un buen candidato. Quizá termina en una primaria con Manuel José. Yo creo que por ahí va la cosa.

–¿Lo ves más en esa perspectiva? ¿Y otras opciones como Alfredo Moreno, o Andrés Allamand? ¿Son más intelectualizadas?

–Mucho más, y lo que veo es que la gente quiere resultados concretos. Quiere gente que esté con los pies en la calle, gente que se moje el potito, que pueda conversar y empatizar con sus problemas. Y la diferencia está que Manuel José es un gallo probado. Ya estuvo donde las papas quemaban, y le resultó. //@revistacosas

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